Datos históricos del Templo de Salomón

Sucesos históricos

Este templo existió hasta el año 607 a. E.C., cuando lo destruyó el ejército babilonio bajo el rey Nabucodonosor. (2 Reyes 25:9; 2 Crónicas 36:19; Jeremías 52:13.)

Dios permitió que las naciones hostigaran a Judá y Jerusalén, en ocasiones incluso que saquearan el templo y sus tesoros, debido a que la nación practicó la religión falsa.

Por ejemplo; El rey Sisaq de Egipto saqueó sus tesoros (993 a. E. C.) en los días de Rehoboam, el hijo de Salomón. Solo habían pasado 33 años desde su inauguración. (1 Reyes 14:25, 26; 2 Crónicas 12:9.)

Reyes con buenas intencionesimage

El rey Asá (977-937 a. E.C.) respetaba la casa de Jehová, pero a fin de proteger Jerusalén, sobornó imprudentemente al rey Ben-hadad I de Siria con plata y oro de los tesoros del templo, con el objeto de que quebrantara su pacto con Baasá, el rey de Israel. (1 Reyes 15:18, 19; 2 Crónicas 15:17, 18; 16:2, 3.)

Tras un período de turbulencia y descuido del templo, el rey Jehoás de Judá (898-859 a. E.C.) supervisó su reparación. (2 Reyes 12:4-12; 2 Crónicas 24:4-14.)

Profanación del Templo

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El hijo de Acaz, Ezequías (745-717 a. E.C.), hizo cuanto pudo por remediar las malas obras de su padre. Tan pronto como empezó a reinar, volvió a abrir el templo y lo limpió. (2 Crónicas 29:3, 15, 16.) image

Sin embargo, posteriormente, por temor al rey de Asiria, Senaquerib, cortó las puertas y las jambas del templo que él mismo había hecho recubrir de oro y las envió a dicho rey. (2 Reyes 18:15, 16.)

Al morir Ezequías, empezó medio siglo de profanación y deterioro.

Manasés (716-662 a. E.C.), hijo de Ezequías, fue peor que cualquiera de sus antecesores, y edificó altares “a todo el ejército de los cielos en dos patios de la casa de Jehová”. (2 Reyes 21:1-5; 2 Crónicas 33:1-4.)

Restauración

Rey Josíasimage

Cuando Josías (nieto de Manasés) comenzó a reinar en Judá (659-629 a. E.C.), el Templo estaba completamente deteriorado. Había desidia y dejadez, pues el que el sumo sacerdote Hilquías encontrara el libro de la Ley (posiblemente, un rollo original escrito por Moisés) llegó a ser un suceso excepcional (2 Reyes 22:3-13; 2 Crónicas 34:8-21.)

El Templo fue reparado y limpiado. Después, se celebró la mayor Pascua desde el tiempo del profeta Samuel. (2 Reyes 23:21-23; 2 Crónicas 35:17-19.)

Esto ocurrió durante el ministerio del profeta Jeremías. (Jeremías 1:1-3.)

Destrucción del Templo

El registro de 2 Reyes 24:12-16 dice que Nabucodonosor llevó a estos cautivos al exilio junto con “todos los tesoros de la casa de Jehová y los tesoros de la casa del rey”; no obstante, el relato de Daniel 1:1, 2 menciona que solo se llevó a Babilonia “una parte de los utensilios”.

Parece que cuando Jerusalén cedió ante el sitio babilonio (que llegó como resultado de la rebelión de Jehoiaquim contra el rey de Babilonia), se trasladaron “algunos de los utensilios de la casa de Jehová” a Babilonia, y poco después, cuando se condujo a Joaquín a Babilonia, se llevaron otros “objetos deseables de la casa de Jehová”.

Se contempla esta posibilidad en vista de lo que dice el registro en 2 Crónicas 36:6-10. Del relato de las Crónicas se desprende que una vez que Nabucodonosor conquistó con éxito Jerusalén, volvió a Babilonia y desde allí “envió y procedió a llevarlo [a Joaquín] a Babilonia con objetos deseables de la casa de Jehová”.

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La brecha en los muros se abrió el 9 de Tamuz de 607 a. E.C.

Un mes más tarde, el 10 de Ab, Nebuzaradán, el representante de Nabucodonosor, entró en la ciudad conquistada y empezó el trabajo de demolición, de modo que incendió el templo y otros edificios, y derruyó los muros de la ciudad.

Se llevó al exilio en Babilonia al rey de Jerusalén junto con la mayor parte del pueblo, y los tesoros de la ciudad fueron tomados como botín. (2 Reyes 25:7-17; 2 Crónicas 36:17-20; Jeremías 52:12-20)

Flavio Josefo

Josefo comenta que en el mismo día en que se quemó el templo de Salomón —el décimo del quinto mes—, siglos más tarde (en 70 E.C.) también se prendió fuego al templo reedificado por Herodes. (La Guerra de los Judíos, libro VI, cap. IV, secs. 5, 8)

Templo de Zorobabel

Después de haber estado 70 años lejos de su tierra natal y de su ciudad capital, Jerusalén, israelitas regresaron en 537 A.E.C. bajo el liderazgo de Zorobabel, de la tribu de Judá. Uno de sus objetivos principales sería reedificar el templo. (Esdras 1:1-6; 2:1, 2; Jeremías 29:10.)

Este templo nunca tendría el resplandor del que había tenido el templo de Salomón pero duraría mucho más tiempo; casi quinientos años, desde 515 a. E.C. hasta finales del siglo I A.E.C. (El templo de Salomón existió unos 420 años, 1027 hasta 607 A.E.C.)

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Templo de Herodes

Herodes emprendió una obra colosal de reedificación del templo de Jerusalén pocos años después de comenzar a reinar en Judea

La construcción de todas las partes del templo; Santuario, patios y demás dependencias se extendería por décadas. Finalmente este templo sería completamente destruido en el 70 E.C. a manos de los ejércitos de Roma.

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