Descripción del Templo

Templo de Salomón

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Medidas del templo

El codo equivalía a 44,5 cm. Aunque es posible que se usara un codo más largo, de unos 51,8 cm. (2 Crónicas 3:3).

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Planos

El Santo tenía 40 codos (17,8 m.) de largo por 20 codos (9 m.) de ancho y probablemente 30 codos (13,5 m.) de alto. (1 Reyes 6:2.)

El Santísimo tenía forma cúbica y sus lados medían 20 codos. (1 Reyes 6:20; 2 Crónicas 3:8.)

Había cámaras del techo sobre el Santísimo, de unos 10 codos (4,5 m.) de altura. (1 Crónicas 28:11.)

Alrededor del templo, por tres de sus lados, había una construcción que albergaba almacenes, comedores, etc. (1 Reyes 6:4-6, 10.)

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Imagen extraída de Jw.org

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Columnas de la entradaNueva imagden (11)

A cada lado de la entrada del templo, se alzaban dos impresionantes columnas, una llamada Boaz y la otra Jaquín.

Por encima terminaban con un capitel hecho de bronce fundido de poco más de dos metros de altura (1 Reyes 7:15-22, 48-50; 1 Crónicas 28:16; 2 Crónicas 4:8).

Pórtico y puerta de la entrada

Junto a las ColumnNueva imagen (1l1)as se alzaba un pórtico imponente que servía de entrada al templo.

Tenía 9 m. de longitud (a lo largo de la anchura del templo), 4,5 m. de anchura (1 Reyes 6:3) y 53,4 m. de altura. En 2 Crónicas 3:4 se hace referencia a la altura del pórtico al hablar de otras medidas para la casa, medidas aceptadas generalmente y que concuerdan con las de Primero de los Reyes. (Puede comparar 2 Crónicas 3:3, 4 con 1 Reyes 6:2, 3, 17, 20.)

El pórtico tenía la semejanza de una torre alta y rectangular que sobresalía muy por encima del resto del edificio del templo.

Los sacerdotes entraban en el templo a través de una gran puerta de aproximadamente 10 metros de alto y 4 de ancho.

Era una doble puerta recubierta de oro y decorada con flores, palmeras y querubines daba acceso al lugar santo (Hejal).

 

El Santo

El Santo era una habitación de 9 metros de anchura y 13,5 de alto, se extendía 18 metros en longitud.

Tenía el suelo, el techo y las paredes en madera de ciprés tallada y chapeada con oro fino con figuras labradas de querubines que adornaban los muros. En el templo, las paredes de este cuarto tenían entalladuras de querubines, figuras de palmeras, adornos en forma de calabazas y guirnaldas de flores, todas revestidas de oro.

El forjado de piedra se encontraba cubierto por un solado de madera de cedro.

La iluminación natural se lograba mediante ventanas en cada lado de la parte más alta.

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Los utensilios del templo

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Trabajo en El Santo

Por las mañanas, mientras el incienso ardía, se reabastecían de aceite las 10 lámparas del candelabro de oro, y al atardecer se las encendía para alumbrar el Santo.

Un sacerdote tenía que entrar en Santo y quemar incienso sobre el altar del incienso mañana y tarde. (Éxodo 30:7, 8.)

Cada sábado un sacerdote debía colocar doce hogazas de pan recién cocido sobre las 10 mesas del pan de la proposición (Levítico 24:4-8.)

Ofrendas por el pecado

En los casos de pecado del sumo sacerdote y de la entera asamblea, la sangre se llevTemplo salomon (4)aba al Santo, el primer compartimiento del santuario, y se salpicaba enfrente de la cortina

La sangre solo se introducía en el segundo compartimiento, el Santísimo, en las ofrendas por el pecado que se hacían el Día de Expiación; Levítico 16

Ningún sacerdote podía comer nada de las ofrendas cuya sangre se había introducido en el Santo. (Levítico 6:30.)

Pan de la proposición

Se colocaban 12 hogazas de pan que sobre una mesa en el compartimiento Santo del templo y todos los sábados eran reemplazadas por otras recientes. (Éxodo 35:13; 39:36; 1 Reyes 7:48; 2 Crónicas 13:11; Nehemías 10:32, 33.)

Se ponían en dos montones de 6 panes o capas cada uno, y sobre cada montón se ponía olíbano puro. La tradición judía dice que el olíbano se ponía en vasijas de oro, no directamente sobre las tortas. Se dice que cuando el sábado se retiraba el pan de la proposición, el olíbano se quemaba sobre el altar. (Levítico 24:5-8.)

La traducción literal del nombre hebreo para el pan de la proposición es “pan del rostro”. La palabra para “rostro” a veces significa “presencia” (2 Reyes 13:23) El pan de la proposición estaba enfrente del rostro de Dios como una ofrenda constante delante de Él. (Éxodo 25:30)

Al pan de la proposición también se le llama “pan […] en capas” (2 Crónicas 2:4), “panes de la presentación” (Marcos 2:26) y simplemente “los panes”. (Hebreos 9:2.)

Los Qohatitas tenían la responsabilidad de cocer el pan de la proposición “sábado a sábado (Números 4:7; 1Crónicas 9:32.) Utensilios (20)

Cada una de las 12 hogazas estaba hecha de dos omeres (2/10 de efá; equivalente a 4,4 l.) de flor de harina, y, según Josefo, eran ácimas. (Antigüedades Judías, libro III, cap. VI, sec. 6.)

Debido a que los panes habían estado durante una semana delante del Todopoderoso, eran algo santísimo y tenían que comerlos los sacerdotes en un lugar santo, seguramente en alguna parte de los recintos del santuario. (Levítico 24:9.)

(La Biblia solo registra una ocasión en la que comieran los panes ya reemplazados personas que no fuesen sacerdotes. Cuando David huía de Saúl, pidió al sumo sacerdote Ahimélec pan para él y sus hombres. Como Ahimélec no tenía “pan común”, le dio a David panes de la proposición que habían sido reemplazados. Ahora bien, el sumo sacerdote, que creía que David estaba en una misión del rey, hizo esto solo después que David le aseguró que tanto él como sus hombres estaban ceremonialmente limpios. (1 Samuel 21:1-6.) Jesucristo se refirió a este incidente cuando los fariseos se quejaron de que sus discípulos habían arrancado unas espigas en sábado. (Mateo 12:3-7; Lucas 6:1-4.))

Los Candelabros

Los planos del templo incluían candelabros de oro y los de plata. (1 Crónicas 28:11, 12, 15, 19.)

Había diez candelabros de oro en el Santo del templo, “cinco a la derecha y cinco a la izquierda”, es decir, cinco en el lado sur y cinco en el lado norte (1 Reyes 7:48, 49; 2 Crónicas 4:7,20.)

Posiblemente eran mucho mayores que los que habían estado en el tabernáculo, en correspondencia con las mayores dimensiones del templo y sus otros enseres, como el “mar fundido”. (2 Crónicas 3:3, 4; 1 Reyes 7:23-26.) image

Los candelabros de plata debieron usarse en los patios o en otros cuartos distintos al Santo y el Santísimo, pues los enseres de estos dos cuartos eran de oro.

De forma continua, y al igual que en el tabernáculo, las lámparas de los candelabros de oro se encendían “tarde a tarde” (2 Crónicas 13:11.)

Cuando los babilonios destruyeron el templo en el año 607 a. E.C., los candelabros estuvieron entre los objetos de oro y plata que se tomaron de la casa de Jehová. (Jeremías 52:19.)

Separación entre las dos salas

Unas puertas de madera de árbol oleífero, talladas y revestidas de oro, comunicabaimagen el Santo con el Santísimo.

También había una cortina entre ambos compartimientos al igual que sucediera con en el tabernáculo. (2 Crónicas 3:14.)

Esta cortina era un velo azul, púrpura y carmesí de linos finos que obscurecía la vista de la parte más sagrada; El Santísimo.

El Santísimo o Pemir

Materiales

Las paredes y el cielo raso eran de madera de cedro recubierta de oro, con entalladuras de querubines, palmeras, calabazas y guirnaldas de flores. (1 Reyes 6:16-18, 22, 29; 2 Crónicas 3:7, 8.)

Santísimo

La tercera cámara, el Pemir, Kodet HaKodasht o Santísimo se encontraba en la parte trasera, a un nivel más alto que el Santo (Hejal), y sólo podía accederse a él subiendo por una escalera. En latín se la conoce como Sancta Sactorum y en español como “Santo de los Santos“ o Santísimo.

Querubines

Había dos querubines hechos de madera de olivo recubierta con láminas de oro. (1 Reyes 6:23-28.)

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El Arca del Testimonio

El cofre sagrado o ‘Arca del Testimonio’ estaba hecha de madera de acacia, cubierta con planchas de oro y con 4 anillas a las esquinas en las que se ponían varas para transportarla. Dentro del Arca se guardaron las Tablas de la Ley, entregadas por El Altísimo a Moisés, que unía a Dios y los israelitas

No se hace ninguna mención de que el Arca se llevase a Babilonia, y ni siquiera figura en la lista de los artículos que se sacaron del templo, ni se menciona que fuese devuelta y colocada en el templo que reconstruyó Zorobabel ni que se reemplazase por otra.

La única referencia histórica al arca del pacto posterior a Salomón es de 642 A.E.C., 900 años después de su construcción, y se halla en 2 Crónicas 35:3, donde se lee la orden del rey Josías de que el Arca se colocase de nuevo en el templo (no se dice cómo llegó a estar fuera de él).

No se ha llegado a saber cuándo desapareció ni en qué circunstancias. (2 Reyes 25:13-17; 2 Crónicas 36:18; Esdras 1:7-11; 7:12-19.)

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Luz Shekinah

Su presencia se hizo evidente tanto en el Tabernáculo como el Templo de Salomón. Con la destrucción del templo a manos de los babilonios en el 607 A.E.C. aquella nube nunca más volvería a tener presencia en los templos de Zorobabel y Herodes).

Dios manifestaba su presencia en El Santísimo mediante una nube. (Levítico 16:2.) Esta brillaba intensamente e iluminaba el recinto con su luz. Estaba ubicada encima de “el arca del testimonio”. situada entre los querubines. (Éxodo 25:22.)

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Los Querubines

En el Santísimo había dos enormes querubines hechos de madera de árbol oleífero y revestidos de oro.

Tenían una altura de 4,5 m. y estaban colocados en el centro de la habitación, mirando hacia el este, a una distancia de 4,5 m. entre sí.

Las alas estaban extendidas de forma que mientras que con una tocaban la punta del ala del otro, con la otra tocaban la pared que daba al norte y al sur respectivamente, y por lo tanto abarcaban los 9 metros de ancho de la habitación.

El arca del pacto quedaba en el centro, debajo de sus alas. Las paredes y las puertas del templo también estaban decoradas con tallas grabadas de querubines revestidos de oro. También lo estaban los lados de las carretillas de cobre para el agua (1 Reyes 6:23-35; 7:29-36; 8:6, 7; 1 Crónicas 28:18; 2 Crónicas 3:7, 10-14; 5:7, 8.)

Trabajo en El Santísimo

El sumo sacerdote únicamente podía entrar en el Santísimo una vez al año, el DUtensilios (1)ía de Expiación. (Hebreos 9:7; Levítico 16:2, 12, 14, 15.)

En las Escrituras se dice que el sumo sacerdote entraba tres veces en el Santísimo durante el Día de Expiación:

Con el incensario de oro de incienso perfumado encendido con brasas del altar;

Con la sangre del toro, la ofrenda por el pecado para la tribu sacerdotal,

Con la sangre del macho cabrío, la ofrenda por el pecado para el pueblo. (Levítico 16:11-15; Hebreos 9:6, 7, 25.)

¿Cuál era el procedimiento?

Tomaba incienso perfumado y el braserillo lleno de brasas del altar y pasaba la cortina para entrar en el Santísimo. Entonces quemaba el incienso, y la nube del incienso quemado se extendía sobre la cubierta de oro del Arca.

Salpicaba la sangre de los animales al suelo ante el arca del pacto, sobre cuya cubierta había querubines de oro y una nube (Éxodo 25:17-22; Levítico 16:2, 14, 15.)

Esto hacía expiación por las 12 tribus de Israel. Al entrar con la sangre de animales en el Santísimo el Día de Expiación, era como estar ante la presencia del Todopoderoso.

Cámaras exteriores

3 cámaras se hallaban adheridas a las paredes del exterior del templo, en los lados norte, sur, y al final de la parte oeste, con una altura de 2,25 metros y quedaba unido a la pared del templo por medio de vigas de cedro. En dicha construcción había almacenes, comedores, etc. (1 Reyes 6:4-6, 10; 1 Crónicas 28:12).

Según los planos diseñados por el Rey David, el Templo tenía un acceso lateral por el sur que daba a las cámaras exteriores (1 Reyes 6:8).

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Atrio de los Sacerdotes

Medidas

Este debía tener 46 metros de anchura y 9 metros de longitud.

Estaba hecho de piedra de excelente calidad y de madera de cedro (1 Reyes 6:36), mientras que los enseres del patio, es decir, el altar de los sacrificios, el gran “mar fundido”, las diez carretillas para las palanganas de agua, así como los otros utensilios, eran de cobre. (1 Reyes 7:23-47.)

Contenido

  • Altar de sacrificios
  • Mar fundido
  • Pequeños tazones o fuentes sobre carretillas
  • Candelabros de oro, braserillos y otros utensilios
  • Plataforma

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El Altar de los sacrificios

El altar de los sacrificios de cara al templo medía 9 m. de lado y unos 4,5 m. de alto. (2 Crónicas 4:1.) Era aproximadamente 4 veces más grande que el utilizado en tiempos del Tabernáculo.

Estaba hecho de madera de cedro, lo único que, según parece, lo diferenciaba del que había en el tabernáculo, ya que también estaba revestido de oro. (1 Reyes 6:20, 22; 7:48; 1 Crónicas 28:18; 2Cr 4:19.)

Cuando se dedicó el templo, Salomón pronunció su oración delante del altar de las ofrendas quemadas. Una vez terminada, bajó fuego del cielo y consumió los sacrificios que había sobre el altar. (2 Crónicas 6:12, 13; 7:1-3.)

A pesar de que este altar de cobre tenía una superficie aproximada de 79 m. cuadrados, resultó demasiado pequeño para la gran cantidad de sacrificios que se ofrecían, por lo que fue necesario santificar el centro del patio y así disponer de más lugar para el sacrificio. (1 Reyes 8:62-64.)

En el día de expiación el sumo sacerdote aplicaba parte de la sangre de las víctimas expiatorias al altar y también quemaba la grasa de las víctimas expiatorias sobre este altar, que estaba en medio del patio enfrente del Santuario (antes había sido en el Tabernáculo) (Levítico 16:16-19, 25)

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Mar fundido

Cerca de la entrada del Santuario había un hermoso depósito de agua hecho de cobre. Pesaba más de 30 toneladas y una capacidad superior a los 66.000 litros. (1 Reyes 7:23-26).

En la revista Biblical Archeologist, Albert Zuidhof, ex funcionario técnico del National Research Council of Canada dijo; “Poca duda cabe de que fue una de las mayores obras de ingeniería de la nación hebrea”.

Tenía 4,5 m. de un borde al otro borde, circular todo en derredor; y su altura era de 2,2 m., y se requería una cuerda de 13,4 m. para rodearlo todo en derredor”. (1 Reyes 7:23.)

“En el Distrito del Jordán […] fundió el rey [los utensilios de cobre] en el molde de arcimageilla.” (1 Reyes 7:45, 46.) “El proceso debió de ser parecido al método conocido como ‘fundición a la cera perdida’, todavía en uso en la fabricación de grandes campanas de bronce”. “En esencia, implicaría elaborar un modelo de cera sobre un molde interior colocado boca abajo y cuidadosamente secado. […] Una vez hecho esto, los fundidores tuvieron que construir el molde exterior sobre la cera y dejarlo secar. Los pasos finales consistirían en sacar la cera derritiéndola y verter el metal fundido en la cavidad” (Albert Zuidhof).

Debido a su extraordinario tamaño y peso, la elaboración del mar fundido exigió gran destreza. La estructura interior y el molde exterior tenían que soportar la presión de unas 30 toneladas de cobre fundido, y la fundición tuvo que hacerse en una sola operación para impedir que se formaran fisuras o imperfecciones. Por ello, es probable que para verter el metal fundido en el molde se requiriera conectar varios hornos entre sí.

Grifos en el depósito

La tradición rabínica dice que tenía una especie de grifos. “el mar era para que los sacerdotes se lavaran en él”. (2 Crónicas 4:6.)

Algunos rabinos han dicho que los sacerdotes se sumergían por completo en el agua del mar de cobre, pero Josefo explica que era “para el lavado de las manos y los pies de los sacerdotes”. (Antigüedades Judías, libro VIII, cap. III, sec. 6.) Independientemente de cuál fuese el procedimiento, el mar de cobre tenía que ver con la limpieza sacerdotal.

Josefo explica que el mar tenía “figura de un hemisferio”. También indica que el mar estaba situado entre el altar de los holocaustos y el edificio del templo, algo hacia el S. (Antigüedades Judías, libro VIII, cap. III, secs. 5 y 6.)

Adornos del mar de cobre

El mar de cobre estaba decorado con “adornos en forma de calabazas” y tenía como base 12 figuras de toros, que miraban al N., S., E. y O. en grupos de 3. El borde del mar parecía una flor de lirio. La enorme cantidad de cobre provino de las conquistas del rey David en Siria. (1 Crónicas 18:6-8.)

En las Escrituras, el toro es símbolo de fuerza (Ezequiel 1:10; Apocalipsis 4:6, 7). Elegir este animal como representación simbólica fue muy apropiado, pues los 12 toros de cobre sostenían el gran “mar”, que pesaba unas 30 toneladas. La fabricación de estas figuras no quebrantó de ningún modo el segundo mandamiento, que prohibía hacer imágenes para adorarlas (Éxodo 20:4, 5).

Fuentes pequeñasimage

Además de la enorme fuente, que proveía de agua a los sacerdotes y levitas en su servicio del templo, había 10 fuentes más pequeñas de bronce, 5 a cada lado del templo. Estas eran de casi 2 metros de alto y se apoyaban sobre ruedas, con objeto de desplazarlas en el curso del sacrificio, donde se necesitaran para el lavado de varias partes del animal sacrificado u otros trabajos de limpieza.

Plataforma para el Rey

Había una plataforma de bronce donde el rey Salomón permanecía durante las ceremonias religiosas.

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Braserillos

Salomón hizo braserillos de oro y plata para el templo.

Quizás fueran más ornamentados que los que había en el tabernáculo (1 Reyes 7:48-50; 1 Crónicas 28:11-19; 2 Crónicas 4:19-22.)

Se hace mención de braserillos de oro y plata auténticos que los babilonios se llevaron cuando destruyeron el templo. (2 Reyes 25:15; Jeremías 52:19.)

Los braserillos se usaban de diversas maneras en el templo. Parece ser que servían de recipientes para los trozos quemados de las mechas que se quitaban de las lámparas de los candelabros de oro. (Éxodo 25:38; 37:23; Números 4:9.)

Los braserillos de cobre del altar de la ofrenda quemada también se utilizaban como ceniceros o utensilios para quitar las brasas del fuego. (Éxodo 27:3; 38:3.)

Además, había braserillos para quemar incienso. (Levítico 10:1.)

El sumo sacerdote hacía humear incienso perfumado sobre el altar de oro del incienso cada mañana y entre las dos tardes. (Éxodo 30:7, 8.)

Apagadores

Eran utensilios semejantes a tijeras destinados a despabilar las mechas de las lámparas. Estaban hechos de oro o de cobre se usaban en los servicios del templo. (1 Reyes 7:50; 2 Reyes 12:13; 25:14; 2 Crónicas 4:22; Jeremías 52:18.)

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Bajo la ley de Moisés, todo lo que se ofrecía a Dios sobre el altar debía salarse, no para mejorar el sabor, sino seguramente porque la sal representaba que la ofrenda estaba libre de corrupción o deterioro. (Levítico 2:11, 13; Ezequiel 43:24.)

Esdras se preocupó de que hubiese a mano suficiente cantidad de sal para los sacrificios. (Esdras 6:9; 7:21, 22.)

Antíoco III (198 A.E.C.) dio unos 20.000 l. de sal para el servicio del templo (en este caso ya era el templo de Zorobabel).

En el atrio de los sacerdotes debieron almacenarse grandes cantidades para ese cometido.

El gran Atrio exterior

Hacia el este, unos escalones hacia abajo conducían desde el atrio de los sacerdotes al gran atrio exterior. El gran atrio tenía 91 m. de ancho y 182 de largo, estaba rodeado por una sólida muralla de piedra con cuatro puertas macizas, chapadas en bronce, para regular la entrada de las personas al lugar del templo. La puerta oriental servía como entrada principal.

Grandes columnatas y cámaras en esta parte servían de espacio de almacenamiento de útiles a sacerdotes y levitas, necesarios para realizar sus respectivos deberes y servicios.

Este lugar permitió al pueblo de Israel (rendían culto juntos israelitas y prosélitos, hombres y mujeres) ‘acercarse a la Casa de Dios’ para rendirle adoración, ofrecerle sus dádivas y estrechar su relación con el Todopoderoso.

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El templo y el tabernáculo

El templo fue dos veces mayor que el tabernáculo de David en su área básica de emplazamiento.

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Templos de Salomón y Herodes

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Los centros de adoración

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El palacio del Rey Salomón

El palacio de Salomón, o casa del bosque del Líbano fue completado en 13 años, habiendo un período de construcción de 20 años para el templo y el palacio. Acto seguido comenzó a construir ciudades por todo su dominio, así como embarcaciones para comerciar con tierras distantes.

Estaba situado en la falda meridional del monte Moría entre el templo y Sión, la ciudad de David. Este palacio con un área de 46 por 23 por 14 metros era complejo y elaborado, contenía oficinas de gobierno, habitaciones para la hija de Faraón, y la residencia privada del propio rey Salomón.

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Inauguración del templo

En 1.026 a. E.C. Salomón congregó a los hombres de Israel en Jerusalén para la inauguración del templo y la celebración de la fiesta de las cabañas.

Se llevó el tabernáculo con su mobiliario santo, y se introdujo el arca del pacto en el Santísimo.

A continuación la nube de Jehová llenó el templo. Luego Salomón bendijo a Jehová y a la congregación de Israel, y mientras estaba de pie sobre una plataforma especial delante del altar de cobre de los sacrificios, ofreció una larga oración de alabanza a Jehová.

Se ofreció un grandioso sacrificio de 22.000 reses vacunas y 120.000 ovejas.

La inauguración duró siete días, y la fiesta de las cabañas, otros siete días más. (1 Reyes 8; 2 Crónicas 5:1–7:10).

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El templo del Rey Salomón

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El templo de Salomón estuvo en pie unos cuatrocientos veinte años, desde 1.027 hasta 607 a. E.C.

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Jerusalén comenzaría un proceso importante de crecimiento en tiempos del Rey Salomón

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