Destrucción en el 70 E.C.

Jerusalén no fue una ‘ciudad de paz’ durante todo el primer siglo.

Se vio afectada por luchas internas propiciadas por ambiciones egoístas y empeoradas por facciones religiosas rivales, como los saduceos, los fariseos o los zelotes. Empeorando cada vez más las condiciones.

En el año 66, un corrupto procurador romano, Floro, sacó de los tesoros del templo 17 talentos como pago por impuestos atrasados.

Los judíos se enfurecieron y estalló en revuelta.

Un grupo de judíos rebeldes, los Zelotes, irrumpieron en Jerusalén y ejecutaron a los soldados romanos destacados allí. Declararon la independencia de Judea.

Revueltas por todo lugar

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Los elementos fanáticos de Israel fomentaron una revuelta tras otra, y en cada ocasión la provincia sufría duras represalias de parte de los romanos, represalias que, a su vez, aumentaban el odio de los judíos a la gobernación romana.

Una serie de conflictos entre los judíos y los funcionarios romanos convirtieron a Jerusalén en un hervidero de rebelión contra Roma.

Esto hizo estallar la violencia por toda Judea, Samaria, Galilea, la Decápolis y Fenicia, que se extendió hasta Siria, al norte, y Egipto, al sur.

Masada

Antes de que estallara la rebelión judía de 66 E.C., los romanos habían establecido una guarnición en Masada, un peñasco fortificado cerca del mar Muerto.

Aunque Masada estaba en un lugar aislado, Herodes el Grande había construido allí un hermoso palacio invernal.

Construyó un sistema de transportación de agua que permitía hasta disfrutar de baños termales.

Sin embargo, un punto más importante es que bajo la ocupación romana se almacenó una gran cantidad de armas en aquella fortaleza.

Durante el auge de la oposición a los romanos como fuerza de ocupación en Palestina, las armas estuvieron en peligro de caer en manos de revolucionarios judíos.

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Judíos atacan Masada

Entre los revolucionarios estaba el grupo de los sicarios, un nombre que significa “varones de puñal”, de quienes la Biblia dice que participaron en una rebelión. (Hechos 21:38.)

En 66 E.C. los varones de puñal capturaron Masada. Con las armas que obtuvieron, marcharon a Jerusalén para apoyar la revuelta contra la gobernación romana.

La matanza de las guarniciones romanas de Masada y Jerusalén por los revolucionarios judíos despertó la ira del Imperio Romano contra los demás judíos.

Cestio Galo sitió Jerusalénimage

La situación finalmente llegó a ser tan explosiva que las fuerzas romanas de la zona no pudieron contenerla más y Cestio Galo, gobernador a la postre de Siria, tuvo que avanzar contra Jerusalén con un contingente más poderoso para mantener el control romano.

Un ejército de 30.000 hombres sitió Jerusalén.

Entrada en Jerusalén de los romanos

Llegó a Jerusalén para la fiesta de las Cabañas y se apoderó rápidamente de las zonas exteriores de la ciudad.

Después de incendiar Bezeta, situada al N. del templo, Galo acampó frente al palacimageio real, que tenía su situación al SO. del templo.

Durante cinco días los romanos intentaron escalar la muralla, pero fueron repelidos una y otra vez.

Los romanos hicieron un testudo, cubierta que formaban alzando y uniendo los escudos sobre sus cabezas para protegerse, socavaron el muro e intentaron incendiar la puerta.

Con el tiempo, los defensores se vieron abrumados por la lluvia de misiles y cedieron.

Se refugian en el Templo

Superados en número, los Zelotes se refugian en el templo y lo convierten en su fortaleza.

Pese a la resistencia que opusieron los judíos, las fuerzas romanas penetraron en Jerusalén en noviembre del año 66 E.C. llevando consigo sus insignias idolátricas, y después atacaron el muro del templo por el lado norte.

Los judíos estaban horrorizados al ver a soldados paganos profanando el lugar más sagrado de su religión.

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Retirada del ejército romano

De súbito, sin razón aparente, cuando todo parecía indicar que Jerusalén caería con facilidad, el ejército romano retrocedió.

Los judíos insurrectos persiguieron a las tropas en retirada, pero solo hasta Antípatris, a unos 50 kilómetros de Jerusalén.

Una vez que regresaron a Jerusalén, se congregaron en el templo para idear la siguiente estrategia de guerra.

Se reclutó a los jóvenes para efectuar obras de fortificación y servir en el ejército.

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Cristianos huyen de Jerusalén

Cestio Galo se retiró, lo que permitió a los cristianos obrar de acuerdo con las instrucciones de Jesús:

“Entonces los que estén en Judea echen a huir a las montañas, y los que estén en medio de Jerusalén retírense, y los que estén en los lugares rurales no entren en ella”. (Lu 21:20-22.)

Eusebio dice en su ‘Historia Eclesiástica’ que los cristianos huyeron de Jerusalén y de toda Judea a una ciudad de Perea llamada Pela.

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Años convulsos

Los siguientes años fueron un período marcado por la violencia y el derramamiento de sangre.

Jerusalén se sumió en “una sangrienta guerra civil” y en un “reinado de terror”.

Por ejemplo, a los varones jóvenes se les reclutaba para reforzar las murallas, tomar las armas y servir en el ejército, y todos los días recibían adiestramiento militar.

Además, a quienes no apoyaban las medidas radicales se les consideraba traidores.

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Las bandas se apoderan de la ciudad

Hubo un gran ingreso continuo de refugiados en Jerusalén. Entre ellos había bandas de soldados que pertenecían a diversas facciones dirigidas por líderes opuestos entre sí.

Juan de Gischala, de Galilea, era el jefe de los zelotes. Estos se establecieron en el atrio inferior del templo.

Simón bar Giora, un líder de merodeadores, dominaba la ciudad alta; y Eleazar, hijo de Simón, también un dirigente insurgente, dominaba la parte superior del complejo del templo.

Los 3 líderes y sus seguidores estaban comprometidos en sangrientas batallas entre sí.

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Jerusalén en el primer siglo

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Situación en Jerusalén en el año 70 E.C.

En vista de los males internos, algunos deseaban la entrada de los romanos, con idea de que la guerra “los libraría de tantas calamidades domésticas.

Pero los insurgentes destruían las propiedades de los opulentos y asesinaban a las personalidades sospechosas de colaborar con los romanos.

Dentro de la ciudad había disputas y luchas entre las facciones rivales, se destruyó gran parte del suministro de alimento y se mataba como traidores a los que se aprehendía intentando huir de la ciudad.

Romanos regresan

Al año siguiente, el 67, los romanos reanudaron las acciones bélicas contra los judíos.

Primero conquistaron Galilea y al año siguiente desmembraron Judea.

No es probable que la Jerusalén del siglo primero contara con más de 120.000 habitantes. Eusebio calcula que 300.000 residentes de la provincia de Judea viajaron a la capital para celebrar la Pascua del año 70 E.C. De modo que el resto de las víctimas mortales debían proceder de otras partes del imperio.

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Era el tiempo de la Pascua

Al año siguiente, 67 E.C., Vespasiano intentó sofocar el levantamiento judío, pero la inesperada muerte de Nerón en el año 68 E.C. abrió el camino para que Vespasiano se convirtiese en emperador.

De modo que regresó a Roma en el año 69 y dejó que su hijo Tito continuase la campaña; al año siguiente, 70 E.C.

La ciudad, que entonces se encontraba abarrotada con ocasión de la celebración de la Pascua, tanto residentes como peregrinos quedarían atrapados dentro de los muros de la ciudad.

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Situación al límite

La vida degeneró a un grado increíble durante la guerra civil, llegándose a dejar insepultos a los difuntos.

Los sediciosos luchaban sobre montones de cadáveres, y los muertos que pisoteaban avivaban su furor.

Saqueaban y asesinaban para obtener comida y riquezas. Los lamentos de los afligidos eran incesantes.

Tito exhortó a los judíos a rendir la ciudad a fin de salvar la vida. Además encargó a Josefo que les hablara en su lengua materna, pensando que los judíos atenderían mejor a un hombre de su misma nación. Estos, empero, reprocharon a Josefo su actitud.

Jerusalén rodeada

Tito edificó una fortificación y terraplenes de asedio para evitar que los judíos saliesen de la ciudad, y de esta manera provocar su rendición o, si esta no se llegaba a producir, hacer más fácil la toma de la ciudad debido al hambre que habría de producirse.

El ejército se organizó para encargarse del proyecto: las legiones y las divisiones más pequeñas del ejército compitieron unas con otras para finalizar la tarea, y los soldados se apresuraron a fin de agradar a sus superiores. image

Con el fin de proveer materiales para la construcción de esta fortificación, la región rural alrededor de Jerusalén, unos 16 Km. a la redonda, fue despojada de sus árboles.

De manera asombrosa, según Josefo, los más de 7 Km. de fortificación se terminaron en solo tres días, una empresa que normalmente hubiera requerido varios meses.

Fuera del muro de esta fortificación se construyeron trece lugares para guarniciones, y su circunferencia combinada era de unos dos kilómetros.

Unos contra otros

Dentro de la ciudad había disputas y luchas entre las facciones rivales.

Se destruyó gran parte del suministro de alimento y se mataba como traidores a los que se aprehendía intentando huir de la ciudad.

Los que quedaron atrapados en la ciudad se alzaron unos contra otros.

Los testarudos líderes de la ciudad rechazaron una y otra vez las ofertas de paz de Tito.

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Archivos destruidos

Los romanos abrieron sistemáticamente brechas en los muros, y sus tropas invadieron la ciudad.

El templo fue quemado por completo, en contra de las órdenes que se habían dado.

También se quemó el archivo donde estaban todos los libros con los registros genealógicos de la descendencia tribal y familiar, así como los derechos de herencia.

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Hambre

El hambre hacía que la gente comiera manojos de heno, cuero (Lam 2:11, 12, 19, 20; Deuteronomio 28:56, 57.)

El hambre condujo al canibalismo.

Durante el sitio de Jerusalén en 70 E.C. los hijos arrebataban el alimento de la boca de sus padres, y las madres tomaban el alimento de la boca de sus hijitos. Una madre mató a su hijito lactante, asó el cuerpo y consumió parte de él.

No existía piedad ninguna, ni para los ancianos ni para los niños de corta edad. Alzaban a los niños prendidos a sus bocados y los tiraban al suelo.

Destrucción de Jerusalén

Tito comenzó el sitio de Jerusalén con 80.000 soldados romanos en abril del 70 d.C.

La lucha fue dura durante los 5 meses del sitio, mientras una sección tras otra era capturada.

Más de 100.000 judíos murieron en la ciudad entre principios de mayo y fines de julio.

En ese tiempo, la fortaleza Antonia fue tomada y se dejaron de ofrecer los sacrificios.

En agosto, el templo fue conquistado y quemado totalmente.

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Incendio de la ciudad

Durante el sitio romano de Jerusalén, los judíos utilizaron el recinto del templo como una ciudadela o fortaleza.

Ellos mismos incendiaron las columnatas, aunque fue un soldado romano quien, contraviniendo el deseo del comandante romano Tito, incendió el templo.

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Lección al mundo

La colina sudoeste de Jerusalén, llamada la ciudad alta, cayó ante los romanos en septiembre.

La ciudad y el templo fueron arrasados como para mostrar al mundo que aun las fortificaciones más sólidas no eran obstáculo para el ejército romano.

Los encargados de destruirla allanaron de tal manera el ámbito de la ciudad, que daba la impresión de que ese sitio jamás hubiese sido habitado.

Sólo 3 torres del palacio de Herodes y parte del muro occidental fueron dejados en pie como monumentos a la antigua gloria de Jerusalén y para proporcionar un puesto militar para la guarnición romana.

Supervivientes

Muchos murieron en combate contra los romanos, mientras que otros murieron a manos de facciones judías rivales.

Para el tiempo de la victoria romana habían perecido 1.100.000 judíos. De los image97.000 supervivientes, a algunos se les ejecutó al poco tiempo; a otros se les esclavizó, entre los que estaban Juan de Gischala y Simón bar Giora

Los que tenían más de diecisiete años fueron encadenados y enviados a Egipto para los trabajos públicos.

Tito hizo que muchos fueran enviados a las provincias, destinados a sucumbir en los anfiteatros, por la espada o por las bestias feroces.

Mientras esperaban su destino, 11.000 prisioneros perecieron de hambre.

Conquista fulminante

La conquista se completó en tan solo cuatro meses y veinticinco días, desde el 3 de abril hasta el 30 de agosto del año 70 E.C. Así que la tribulación, aunque intensa, fue notablemente corta.

La actitud y las acciones irrazonables de los judíos en el interior de la ciudad contribuyeron a esa brevedad. (Mt 24:22.)

El general romano Tito celebró esta victoria, y el cumpleaños de su hermano Domiciano, con juegos en el anfiteatro de Cesarea.

Allí 2.500 prisioneros fueron arrojados a las bestias salvajes, quemados o matados en juegos de gladiadores.

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Arco de Tito

El año siguiente, en Roma, Tito celebró su triunfo junto con su padre, el emperador Vespasiano.

Se hizo que 700 prisioneros judíos escogidos marcharan en aquella procesión triunfal.

También se exhibieron muchísimos despojos de la guerra, entre ellos tesoros del templo. Después de la muerte de Tito se completó y dedicó un monumento grande, el Arco de Tito.

Su procesión triunfal se representa en bajorrelieve, esculpida a ambos lados del interior del arco. En un lado se representa a los soldados romanos, con lanzas sin punta y coronados con laureles, que cargan el moblaje sagrado del templo de Jerusalén.

El relieve del otro lado del interior del arco muestra al victorioso Tito de pie en un carro tirado por cuatro caballos y conducido por una mujer que representa a la ciudad de Roma (Mat. 23:37–24:2; Lucas. 19:43, 44; 21:20-24.)

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Ejecutor de Jerusalén

Sin saber que cumplía la profecía bíblica, Tito tomó Jerusalén.

Más tarde, al contemplar las sólidas murallas y las torres fortificadas, exclamó: “Dios ha sido el que expulsó a los judíos de estas defensas”.

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Masada destruida

Pero los romanos no habían acabado su obra. En el año 73 E.C., resueltos a aplastar la última resistencia en Masada, rodearon la fortaleza con un grueso muro de piedra y ocho campamentos con murallas de piedra.

Con el tiempo construyeron una rampa de tierra que llegaba hasta la cumbre… ¡una cuesta de hechura humana que se extendía por 197 metros y tenía 55 metros de altura!

Sobre esto construyeron una torre y colocaron un ariete para abrir brecha en el muro de Masada.

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Cuando los romanos estaban a punto de irrumpir en el lugar, Los varones de puñal mataron todos sus familiares y amigos  y luego escogieron diez hombres para matar al resto, matando a los hombres con sus mujeres e hijos, y abrazándolos a todos. Finalmente se suicidaron todos.

Solo dos mujeres que se habían escondido sobrevivieron, para contar lo sucedido. En total murieron 960 personas.

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6 comentarios el “Destrucción en el 70 E.C.

  1. HOLA GRACIAS POR EL ARTICULO, MUY BIEN DOCUMENTADO, MEJOR QUE OTROS QUE HE LEIDO, ME GUSTARIA PREGUNTAR, TIENE ESTO ALGUNA CORRESPONDENCIA PARA LA MODERNIDAD, ES DECIR NUESTROS DIAS? PORQUE TODOS LOS CRISTIANOS ESTAMOS ESPERANDO EL FIN DE LA ESTRUCTURA ACTUAL LLAMADA MUNDO DE SATANAS, PREDICHO POR EL SEÑOR JESUCRISTO, mi correo cesargarcir@gmail.com, gracias Dios y Cristo les Bendigan

    • esto tiene un paralelo para nuestros dias. esa tribulacion o fin del sistema, en aquel tiempo, se cumplio cuando se puso fin al sistema judio de ese tiempo. en nuestros dias, se espera una tribulacion a escala mundial sin precedentes. si analizas el cap. 24 de mateo, el 13 de marcos y el 21 de lucas, te daras cuenta que se refiere a nuestros dias. las guerras han llegado a una embergadura sin igual, los terremotos, la delincuencia, la desobediencia a los padres,los hombres no dispuestos a ningun acuerdo ( observa como los politicos no se ponen de acuerdo) la inmoralidad, los matrimonios del mismo sexo son admitidos por lideres religiosos. pero la mas notable, se estan predicando las buenas nuevas por todo el mundo. tambien se estan oyendo ” supuestos acuerdos de paz” lee tambien 2 timoteo 3: 1-5 y veras el modelo de persona de hoy dia.

  2. Tremendo artículo , como pueblo de Dios tenemos que aprender del Jerusalem literal para no correr con la misma suerte por que ellos no conocieron la hora de su visitacion.

  3. se cumplio en parte esta profecia ….el senor Jesus dijo ..’.el cielo y la tierra pasaran, pero mi palabra no pasara ‘

  4. Excelente Trabajo. Habra una Tribulacion Final. Que vendra como consecuencia de la Abominacion Desoladora. El Decreto de la Ley Dominical. Que sera impuesto por las bestias de Apocalipsis 13. Donde Dice que nadie podra comprar ni vender.

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