Escritos sagrados

El Talmud

“Si la Biblia es la piedra angular del judaísmo, entonces el Talmud es la columna central, que se eleva desde los cimientos y sostiene todo el edificio espiritual e intelectual […] Ninguna otra obra ha tenido igual influencia en la teoría y práctica de la vida judía”

Los judíos ortodoxos no solo creen que Dios dio a Moisés la ley escrita, o Torá, en el monte Sinaí, sino que también Dios le reveló explicaciones específicas de cómo observar aquella Ley, y que estas habían de pasarse oralmente. Esto se llamó la ley oral. Así, el Talmud es el resumen escrito, con comentarios y explicaciones posteriores, de esa ley oral, compilada por rabinos desde el siglo II E.C. hasta ya entrada la Edad Media.

El Talmud por lo general se divide en dos secciones principales

La Misná

Una colección de comentarios que complementan la Ley de las Escrituras, basada en las explicaciones de los rabinos. Fue puesta por escrito a fines del siglo II y principios del III E.C.

La Gemara

Una colección de comentarios sobre la Mishnah por rabinos de un período posterior (del siglo III al VI E.C.).

Ley oral

En el siglo II a.E.C., los fariseos —un nuevo grupo dentro del judaísmo que no confiaba en eimagel sacerdocio— empezaron a instituir tradiciones que permitían al hombre común considerarse tan santo como el sacerdote. Estas tradiciones atrajeron a muchas personas, pero eran una inaceptable adición a la Ley (Deuteronomio 4:2; 12:32).

Los fariseos se convirtieron en los nuevos eruditos de la Ley, y realizaban el trabajo que, según ellos, no hacían los sacerdotes.

Dado que su autoridad no hallaba base en la Ley mosaica, idearon nuevos métodos de interpretar las Escrituras inventándose alusiones crípticas y siguiendo otros procedimientos que parecían apoyar sus puntos de vista.

En su función de guardianes y promotores principales de estas tradiciones, crearon una nueva base de autoridad en Israel.

Los fariseos y la ley

Para el siglo I E.C., los fariseos se habían convertido en una fuerza dominante en el judaísmo.

Al recopilar las tradiciones orales existentes y buscar algún apoyo de las Escrituras para establecer otras tradiciones suyas, los fariseos vieron la necesidad de otorgarse más autoridad a sí mismos.

Nació un nuevo concepto sobre el origen de estas tradiciones. Los rabíes empezaron a enseñar: “Moisés recibió la Torá desde el Sinaí y la transmitió a Josué, Josué a los ancianos, los ancianos a los profetas, los profetas la transmitieron a los hombres de la Gran Asamblea”.

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El Talmudimage

Tras la destrucción del templo de Jerusalén en 70 E.C., los sabios de las academias rabínicas de todo Israel se consagraron durante ciento cincuenta años a la búsqueda de un nuevo fundamento que permitiera conservar las prácticas judías. Para ello, realizaron debates y luego consolidaron las diversas tradiciones de su ley oral.

A partir de aquella base, fijaron nuevos límites y requisitos para el judaísmo, dando orientación sobre cómo vivir cada día en santidad pese a estar privados del templo. Este nuevo ordenamiento espiritual se esbozó en la Misná, compilación realizada por Judá ha-Nasí a principios del siglo III E.C.

Explicación de la explicación

Los rabinos pusieron por escrito esta ley oral, y escribieron comentarios sobre ella, y luego comentarios sobre los comentarios, todo lo cual, en conjunto, llegó a ser conocido como el Talmud. En torno a un rabí eminente se organizaba una academia, en la que había un pequeño círculo de sabios dedicados a la discusión todo el año.

Para probar que los sabios citados en la Misná tuvieran tanta autoridad como la Escritura revelada los rabíes trataban de demostrar que las enseñanzas de los tanaítas (maestros de la ley oral) que recogía la Misná estaban en perfecta consonancia con las Escrituras Hebreas. De ahí la necesidad de añadir comentarios.

Entendieron que debían explicar y justificar la Misná, así como demostrar que había surgido junto con la Ley divina otorgada a Moisés en el Sinaí. Los rabíes se vieron en la necesidad de probar que la ley oral y la escrita formaban una unidad de espíritu y propósito.

Por consiguiente, en vez de constituir la última palabra sobre el judaísmo, la Misná pasó a ser una nueva base para el análisis y el debate de carácter religioso.

Al decir “Moisés recibió la Torá”, los rabíes se referían, no solo a las leyes escritas, sino a todas sus tradiciones orales. Afirmaban que estas tradiciones —inventadas y desarrolladas por hombres— las había recibido Moisés de Dios en el Sinaí.

Además, enseñaban que Dios no había autorizado al hombre para llenar las lagunas, imagesino que había definido oralmente lo que no había expresado la Ley escrita. Según ellos, Moisés transmitió esta ley oral de una generación a otra, pero no a los sacerdotes, sino a otros caudillos.

Los fariseos alegaban ser los herederos naturales de esta cadena “ininterrumpida” de autoridad.

Después del 70 Los servicios en la sinagoga, dirigidos por rabíes, remplazaron la adoración en el templo, que había sido supervisada por los sacerdotes. Las oraciones, particularmente en el Día de Expiación, tomaron el lugar de los sacrificios. Los fariseos razonaban que la ley oral que recibió Moisés en el Sinaí ya había previsto estos cambios.

Am ha-á-rets o gente de la tierra

El sentido original de la expresión era de respeto, y no aplicaba a una clase baja o a aquellos que constituían el estamento más pobre de una comunidad.

Con el transcurso del tiempo, los líderes religiosos de Judá comenzaron a emplear la expresión para referirse a aquellas personas, judías o no, que tenían muy poco conocimiento de la Ley o, más específicamente, aquellas que no observaban con todo rigor el voluminoso legajo de tradiciones rabínicas que se habían acumulado. (Mt 15:1, 2.)

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Los líderes judíos del primer siglo se sentían ricos en privilegios y oportunidades espirituales, y se comportaban con arrogancia y vanidad haciendo ostentación de su ‘religiosidad’. Se encimageontraban en una posición favorecida y se consideran a sí mismos justos.

Los líderes religiosos despreciaban a la gente común negándoles atención y consuelo espiritual y aprovechándose de su posición hacían negocio ‘espiritual’ con el Templo, los sacrificios y las ofrendas.

Veían a la gente común con desprecio, ‘como enfermos espirituales que solo merecieran asociarse con perros’.

Estado espiritual de las personas

La gente estaba hambrienta y sedienta de las enseñanzas y el conocimiento de la verdad de las Escrituras. Suspiraban y gemían sin encontrar la guía que debían ofrecer los ‘pastores’ de Israel.

Procuraban recibir cualesquier ayuda y guía espiritual sin encontrar respuesta alguna. El judaísmo era un poder fáctico aliado con sus propios intereses económicos y sociales.

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El judaísmo y los gentiles

El judaísmo fomentaba una actitud de odio y desprecio virtuales para con los “gentiles,” la gente de las naciones. Algunos escritos rabínicos sustentaban que un judío no debería ir al rescate de un gentil aun cuando éste estuviera en peligro de muerte.image

“Bien saben ustedes cuán ilícito le es a un judío unirse o acercarse a un hombre de otra raza; y no obstante Dios me ha mostrado que no debo llamar contaminado o inmundo a ningún hombre.” (Hechos. 10:27, 28)

De ahí que no habrían de confraternar con los gentiles, puesto que los consideraban espiritualmente inmundos.

El confraternar con ellos, entrando en sus hogares y comiendo con ellos, les acarrearía contaminación espiritual a los judíos (Juan 18:28; Gálatas 2:11-14).

Los recaudadores, Gentiles

“A los recaudadores de impuestos se les consideraba traidores y apóstatas, que estaban contaminados por su contacto frecuente con los paganos y que eran instrumentos complacientes del opresor.

Se les clasificaba con los pecadores . . . con las rameras . . . con los paganos. . . . Abandonados por los demás, pues los hombres de vida decente se mantenían apartados de ellos, los únicos amigos o compañeros que tenían eran personas que, al igual que ellos, eran parias.”

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Ejemplos de odio

La Misná daba esta ordenanza:

  • “No ha de dejarse ganado en las posadas de los gentiles, porque son sospechosos de bestialidad”
  • Prohibía a las israelitas prestar ayuda en el parto a las no judías, porque así ayudarían a traer a otro gentil al mundo.
  • Una mujer judía nunca debía estar sola con gentiles, porque estos eran “sospechosos de incontinencia sexual”.
  • A un judío no se le debía “dejar solo con ellos, porque eran sospechosos de intenciones homicidas”.
  • La leche que un gentil ordeñara no podía consumirse, a menos que un judío hubiera estado presente inspeccionando el proceso.
  • Como tenían razones para recelar de los gimnasios griegos, los rabíes prohibieron los ejercicios atléticos.
  • A los judíos les estaba prohibido aconsejarlos, y si inquirían sobre asuntos divinos, debían maldecirlos.
  • Los escribas y los fariseos enseñaban que solo el judío que guardaba la ley oral era un verdadero prójimo. Tanto a los judíos que no la cumplían, como a todos los gentiles, no se les consideraba prójimo, sino enemigos. A tales judíos heréticos y a los gentiles, no se les prestaba ayuda ni aun estando su vida en peligro.

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