La vida cotidiana en la ciudad

Reinaba plenamente el espíritu helenista, con luchas de fieras, juegos gimnásticos, espectáculos, carreras de carros en el hipódromo y representaciones teatrales. Extranjeros participantes, activa o pasivamente, en las competiciones deportivas, literatos y otros personajes de cultura helenística eran los huéspedes de la corte de Herodes. A esto se añadían las numerosas relaciones oficiales mantenidas por Herodes; debido a éstas venían a Jerusalén enviados, mensajeros y guardias extranjeros.

Jerusalén como centro de la vida política judía acudían a ella numerosas personas, tanto por asuntos públicos como privados. Y la importancia política de la ciudad también imageinfluyó directa e indirectamente en el comercio.

Había varios mercados: de cereales, de frutas y legumbres, de ganado, de madera, etc. Existía un mercado de reses cebadas e incluso había un lugar especial para exposición y venta pública de los esclavos; allí se exponían y vendían los esclavos

También había comerciantes ambulantes por Jerusalén que vendían especias.

Diversiones en la ciudad

Pese al desagrado de los judíos ortodoxos los romanos celebraban carreras de carros y de jinetes, dotadas de importantes premios

Herodes había construido un teatro y un anfiteatro en la ciudad para diversión y entretenimiento del pueblo y del ejército.

En el teatro, se representaban comedias, tragedias, farsas y pantomimas.

En los anfiteatros se celebraban varios espectáculos, especialmente los combates de gladiadores.

Los griegos habían construido un gimnasio para realizar ejercicios (aunque es posible que en el primer siglo ya no estuviera).

Las cuadrigas de carreras de caballos eran especialmente importantes en la ciudad.

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Oficios en la parte baja y alta

En la ciudad baja o antigua se habían afincado las profesiones más nobles y consideradas, como el barrio de los tejedores cerca de la puerta de la Basura (un barrio despreciado)

En la ciudad alta dominaban los artesanos paganos, los prosélitos, y sobre todo, la comunidad de los blanqueadores de tejidos, que a causa de su desagradable profesión, habían sido despreciados y también los artesanos de los objetos artísticos.

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Oficios en la parte nueva

En la callejuela de los cardadores de lana se situaba el bazar o mercado de los vendedores de lana.

Al norte debía haber bataneros en la ciudad nueva pues en el ángulo nordeste de la muralla más septentrional había un monumento al batanero, y también un mercado de vestidos. Como eran ‘paganos’ las gentes preocupadas por su pureza ritual no frecuentaban nunca esta zona de la ciudad.

En el suburbio norte estaría el taller de los curtidores, hacia fuera de la ciudad, pues según la ‘ley’ debían estar a 25 m. de las murallas.

Finalmente, fuera de los muros de la ciudad, al norte, estaría el bazar de los herreros.

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Diferentes actividades

Los sastres, además, solían situarse junto a las puertas de las ciudades, pues su profesión no estaba muy bien vista.

Los mercaderes de Tiro que traían el pescado a la ciudad se situaban en la Puerta de los Peces.

Los alrededores de Jerusalén eran ricos en olivares. Los olivos ocupaban el primer lugar entre los árboles y plantas de la ciudad y sus alrededores. El suelo era muy apto para el cultivo de este árbol.

Al norte existían multitud de huertos, con sus cercas y vallados. Toda la parte norte, desde hacía mucho, estaba llena de huertos. Por eso había una puerta en la ciudad que recibía el nombre de Gennath, Puerta de los Jardines, y que estaba situada en la primera muralla septentrional.

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