Líderes del judaísmo

Sacerdotes

En el año 167 a. E.C. estalló la rebelión del sacerdote judío Matatías y sus cinco hijos, coimagemúnmente llamados los macabeos, o asmoneos. La revuelta de los macabeos, en un principio de naturaleza religiosa, pronto se convirtió en una lucha política por la autodeterminación judía.

En el año 165 a. E.C. recuperaron el templo y lo volvieron a dedicar, suceso que en la actualidad los judíos de todo el mundo celebran anualmente.

Para entonces, “los sacerdotes no solo tenían en sus manos el liderazgo espiritual y social del pueblo , sino que constituían la clase más poderosa y rica de Jerusalén, tanto en sentido político como económico”.

Hombres arrogantes

Los sacerdotes se habían hecho altaneros y negligentes en el cumplimiento de sus deberes de pastoreo, algunos que no eran sacerdotes empezaron a remplazarlos en las tareas de interpretar la Ley y administrar justicia.

Estos hombres, conocidos como escribas, eran diestros en encontrar pretextos para la gente que estaba resuelta a burlar la Ley.

Los fariseos

Entre los años 76-67 a.E.C. los fariseos recuperaron sus puestos de autoridad, y se reimagevocaron las leyes contra sus ordenanzas religiosas.

Los fariseos aparecieron en el período helénico como reacción radical al helenismo antisemita. “separados”. Los fariseos se consideraban seguidores de Moisés. Formaron su propia sociedad o fraternidad.

Para ser admitido, había que prometer ante tres miembros que se observaría con rigurosidad la pureza levítica, se evitaría la relación estrecha con los ʽam haʼ·á·rets, y se pagarían meticulosamente los diezmos. Marcos 2:16 menciona a “los escribas de los fariseos”. Algunos fariseos eran escribas y maestros profesionales, mientras que otros eran laicos. (Mateo 23:1-7.)

Los fariseos creían que Dios es omnipresente. Razonaban que, puesto que “Dios estaba en todas partes, podía adorársele dentro y fuera del Templo, y que no se le invocaba solo mediante sacrificios.

Promovieron la sinagoga como lugar de culto, estudio y oración, y la convirtieron en un luimagegar central e importante en la vida de la gente, hasta el punto de rivalizar con el Templo”

Eran inflexibles maestros tradicionalistas que pecaban de legalismo, soberbia y afán proselitista; vivían pagados de su propia justicia, y se aprovechaban de la enseñanza en las sinagogas para manipular a la nación.

Principalmente de clase media, despreciaban al vulgo. Pero a los ojos de Jesús, la mayoría eran hombres egoístas, avaros inmisericordes e hipócritas redomados. (Mateo 23.)

A la par que aceptaban todas las Escrituras Hebreas, según su interpretación, atribuían tanta o más importancia a sus tradiciones orales, que, en sus palabras, eran “una valla alrededor de la ley”. Pero lejos de ser una valla, sus tradiciones invalidaban la Palabra de Dios y eran desconcertantes. (Mateo 23:2-4; Marcos 7:1, 9-13.)

Escribas

Eran funcionarios de menor jerarquía versados en la Ley que, al parecer, desempeñimageaban cargos de copistas o de jueces (Marcos 2:6; 9:14; Lucas 5:17-21).

En Jerusalén, los escribas estaban muy relacionados con el gobierno judío (Mateo 16:21). Trabajaban en estrecha colaboración con los sacerdotes, tanto al juzgar y hacer cumplir las leyes y tradiciones judías, como al tratar otros asuntos del Sanedrín”.

Así pues, algunos de estos prominentes maestros de la Ley formaban parte del Sanedrín (el tribunal supremo judío), junto con los sacerdotes principales y los fariseos.

Aunque la mayoría de los escribas mencionados en la Biblia eran acérrimos opositores de Jesús, algunos estuvieron de su parte.

Saduceos

Prominente secta religiosa del judaísmo relacionada con el sacerdocio. (Hechos 5:17.) No creían ni en la resurrección ni en los ángeles. (Hechos 23:8.) En la última mitad del siglo II a. E.C. estaban enfrentados a los fariseos.

Eran aristócratas y gente acaudalada de la nación, y no contaban con el apoyo de las masas. ‘al parecer, la mayoría de ellos eran sacerdotes o se habían casado con mujeres de las familias de los sumos sacerdotes’. image

Así que llevaban mucho tiempo relacionados estrechamente con quienes ostentaban el poder, por lo cual percibían como una amenaza que podía minar su autoridad natural la creciente importancia de los fariseos en la vida pública, así como su idea de extender la santidad sacerdotal a todo el mundo.

Su credo conservador, fundado principalmente en su interpretación de los escritos mosaicos, revelaba su oposición a la poderosa secta farisea. (Hechos 23:6-8.)

Rechazaban las profecías de las Escrituras Hebreas por parecerles especulativas. Enseñaban que los libros bíblicos de carácter histórico, poético y proverbial no eran inspirados ni esenciales.

Capitán del Templo

El sacerdote que servía como capitán del templo ocupaba el segundo puesto en importancia después del sumo sacerdote.

Una de sus funciones era la de supervisar la adoración en el templo de Jerusalén.

También era responsabilidad suya mantener el orden dentro y fuera de aquel recinto, para lo cual coordinaba lo que algunos llaman la policía del templo.

Con la ayuda de otros capitanes de menor rango, él se encargaba de que los vigilantes abrieran las puertas del templo por las mañanas y las cerraran por las noches, de que nadie entrara a las zonas de acceso restringido y de que se custodiara la tesorería del templo.

Los sacerdotes y levitas que trabajaban en el templo estaban organizados en veinticuatro divisiones, las cuales se turnaban para servir una semana completa, dos veces al año.

Es probable que cada una tuviera su propio capitán (1 Crónicas 24:1-18).

Los capitanes del templo eran personajes muy influyentes.

Según la Biblia, conspiraron junto con otros sacerdotes principales para asesinar a Jesús.

Además, se valieron de los hombres a su cargo para arrestarlo (Lucas 22:4, 52).

Rabinos (Rabí)image

Para el siglo I E.C., a los graduados de las escuelas fariseas se les conocía por el nombre de maestros de la ley judía. Como señal de respeto, otros judíos empezaron a llamarlos “mi maestro”, rabí.

Su conocimiento de la Ley les hizo adquirir prestigio y llegaron a ser un nuevo tipo de líder espiritual. Su intención era desplazar a los saduceos, a través del culto en las sinagogas.

La destrucción del templo, en 70 E.C., puso fin a la autoridad del sacerdocio, y los rabíes fariseos llegaron a ser los líderes indiscutibles del judaísmo.

El hombre por encima de la Palabra

Su posición sin igual fomentó la formación de un tipo de culto centrado en los sabios raimagebínicos.

Debido a que se dio más importancia al rabí que a la Torá —aprender la Torá a través del rabí—, el judaísmo se convirtió a partir del siglo I en una religión orientada hacia el rabí.

La persona no se acercaba a Dios mediante su Palabra escrita inspirada, sino mediante un modelo personal, un maestro: el rabí.

La Escritura inspirada cedió terreno a la ley oral y a las tradiciones enseñadas por los rabíes. A partir de entonces, la literatura judía, como el Talmud, se centró más en las discusiones, anécdotas y comportamiento de los rabíes que en las declaraciones de Dios.

Los sacerdotes y el pueblo

En el régimen interno de Israel aún subsistían vestigios de la institución genealógica tribal, como se ve en el hecho de que César Augusto ordenara que los israelitas se registrasen en las ciudades respectivas de sus casas paternas. (Lu 2:1-5.)

Los “ancianos” y los funcionarios sacerdotales levitas todavía tenían mucha influencia en el pueblo (Mt 21:23; 26:47, 57; Hechos 4:5, 23)

Habían sustituido los requisitos escritos del pacto de la Ley por las tradiciones de los hombres a un grado considerable. (Mt 15:1-11.) Ahora la ley oral tenía más peso que la ley ‘escrita’.

Caifás

Caifás era sumo sacerdote durante el ministerio terrestre de Jesús. (Lu 3:2.) Era yerno del sumo sacerdote Anás (Juan 18:13). Recibió su nombramiento del antecesor de Poncio Pilato, Valerio Grato, hacia el año 18 E.C., aunque hay quien afirma que no fue sino hasta el año 26 E.C. Ocupó ese cargo hasta alrededor del año 36 E.C., más tiempo que cualquiera de sus predecesores inmediatos, gracias a su sagaz diplomacia y cooperación con el gobierno romano. Caifás era saduceo (Hechos 5:17) y buen amigo de Pilato.

Para el tiempo de Caifás, el sumo sacerdote era el líder político de los judíos. La codicia, el favoritismo, la tiranía y la violencia caracterizaron a las principales familias de la aristocracia judía.

Era un gran opositor del cristianismo. Un funcionario romano llamado Vitelio destituyó a Caifás de su puesto.

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Casa de Caifás

Los sacerdotes principales y los hombres de más edad se reunieron en la casa de Caifás para planear la forma de atrapar y matar a Jesús. (Mateo 26:3, 4, 14, 15).

“Los sacerdotes principales ahora entraron en consejo para matar también a Lázaro, porque a causa de él muchos de los judíos […] ponían fe en Jesús.” (Juan 12:10, 11.)

Fue de su casa de Jerusalén de donde sacaron a Jesús para llevarlo ante el procurador romano Poncio Pilato”.

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Anás

Quirinio, gobernador romano de Siria, designó a Anás para ocupar dicho cargo en el sexto o séptimo año de nuestra era. era sumo sacerdote cuando Jesús, a la edad de doce años, asombró a los maestros rabínicos en el templo. (Lu 2:42-49.)

El sumo sacerdote Anás y su familia tuvieron intereses creados en relación con los coimagemerciantes del templo.

Se habla de “los bazares de los hijos de Anás” allí establecidos. Las sumas que percibían de los cambistas y de la venta de animales en los terrenos del templo eran una de sus principales fuentes de ingresos.

El acto de Jesús de desalojar a los comerciantes “fue no sólo dirigido contra el prestigio de los sacerdotes, sino también contra sus bolsillos”. Sea como fuere, sin duda sus enemigos deseaban eliminarlo (Lucas 19:45-48).

Valerio Grato y Anás

Valerio Grato, gobernador de Judea, destituyó a Anás alrededor del año 15 de nuestra era, y otros tres personajes ocuparon el cargo en rápida sucesión, entre ellos un hijo de Anás.

Valerio Grato lo destituyó porque, se extralimitaba en el desempeño de las funciones que los romanos le habían asignado.

Aunque no volvió a ser sumo sacerdote oficial, siguió ejerciendo gran poder e influencia como sumo sacerdote emérito y su voz era prioritaria en la jerarquía judía.

Cinco de sus hijos, así como su yerno Caifás, fueron a su vez sumos sacerdotes. Debido a su prominencia, a Anás se le designa en las Escrituras con merecimiento como uno de los principales sacerdotes. (Mt 26:3; Lu 3:2.)

El Sábado

Dado que la Ley mosaica no entraba en muchos detalles en cuanto al sábado, a través de los siglos los rabinos estipularon numerosas prohibiciones con las que fundamentalmente hicieron ilícita toda forma de trabajo en sábado.

Según la Misná, las prohibiciones laborales se agrupaban en 39 categorías principales, entre las que figuraban la costura, la escritura y la agricultura.

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El sábado de descanso debía ser una bendición en sentido espiritual y físico para el pueblo de Dios. Sin embargo, los guías religiosos judíos impusieron muchas reglas que deshonraban la ley sabática de Dios y la convertían en una carga para el pueblo. Por ejemplo, si alguien sufría un accidente o una enfermedad, no podía recibir ayuda en sábado a menos que su vida estuviera en peligro.

Una escuela de fariseos interpretaba la ley sabática tan estrictamente que decía: “En Sabat […] ni se consuela a dolientes, ni se visitan enfermos”. Otros jefes religiosos permitían esas visitas en sábado pero estipulaban que se dijera al enfermo: “No hay que quejarse”.

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