Los animales

Si alguien encontraba a un animal en peligro, estaba obligado a prestarle ayuda, aun cuando fuera de un enemigo suyo (Éxodo 23:4, 5; Deuteronomio 22:4)

No se debía hacer trabajar en exceso a una bestia de carga ni maltratarla (Deuteronomio 22:10; Pr 12:10)

No se debía poner bozal al toro mientras trillaba, pues así podía comer del grano que trillaba (Deuteronomio 25:4; 1Co 9:7-10)

No se debía tomar de un nido tanto a la madre como a los huevos que empollaba, pues supondría el exterminio de esa unidad familiar (Deuteronomio 22:6, 7)

No se debía sacrificar a un toro o a una oveja y sus crías en el mismo día (Le 22:28)

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La sangre es sagrada

La sangre de un animal degollado tenía que derramarse sobre la tierra como agua y cubrirse con polvo (Le 17:13; Deuteronomio 12:16)

No se podía comer la carne de un animal que muriese de muerte natural o se le encontrara muerto (pues era inmundo y no había sido desangrado apropiadamente) (Deuteronomio 14:21)

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