Ofrendas por los individuos

En el caso de las ofrendas por el pecado de las personas individuales.

La sangre no se llevaba más allá del altar. Sin embargo, en los casos de pecado del sumo sacerdote y de la entera asamblea, la sangre también se llevaba al Santo, y se salpicaba enfrente de la cortina. Ningún sacerdote podía comer nada de las ofrendas cuya sangre se había introducido en el Santo. (Le 6:30.)

Ofrenda por el pecado de un principal

Se usaba un cabrito y la sangre no se introducía en el Santo, sino que parte de ella se ponía sobre los cuernos del altar de la ofrenda quemada y el resto se derramaba en su base; la grasa se hacía humear sobre el altar (Le 4:22-26); los sacerdotes debían recibir una porción para comer, como en otras ofrendas por el pecado (Le 6:24-26, 29); las vasijas en las que se cocía la carne tenían que restregarse (o ser hechas pedazos, si eran de barro) para que no se profanase nada de la “cosa santísima”, lo que ocurriría si parte del sacrificio se adhería al recipiente y este se usaba después para propósitos corrientes. (Le 6:27, 28.)

Ofrenda por el pecado de un israelita cualquiera

Una cabrita o una cordera; el procedimiento era el mismo que en el caso del pecado de un principal. (Le 4:27-35.)

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