Ofrendas y sacrificios

Sacrificios

Los sacrificios se dividen en dos categorías generales

  • De sangre, que consisten en ganado vacuno, ovejas, cabras y aves.
  • Sin sangre, los cuales constan de grano.image

Los sacrificios de sangre han de ofrecerse ya sea como ofrendas

  • Quemadas
  • De comunión
  • Por el pecado
  • Por la culpa

Estas cuatro ofrendas tienen estas tres cosas en común;

  • Quien hace la ofrenda tiene que traerla personalmente a la entrada de la tienda de reunión
  • Tiene que colocar sus manos sobre ella
  • Entonces ha de degollarse el animal. (Después que se rocía la sangre hay que disponer del cuerpo muerto según la clase de sacrificio).

La Sangre expía los pecados

Cuando un israelita desobedecía un mandato divino, podía degollar un animal y ofrecerlo en el altar (Levítico 4:27-31). Si estaba arrepentido, su culpa quedaba expiada con ese sacrificio, aunque solo de forma provisional.

El término bíblico traducido “expiación” transmite la idea de “sustitución”, así como la de “cubierta”.

La sangre de los animales sacrificados se llevaba al altar. Este acto recordaba diariamente a la nación su estado pecaminoso y su necesidad de un redentor cuya sangre vertida expiara permanentemente sus pecados y la salvara de la muerte. (Romanos 7:24, 25; Gálatas 3:24; Hebreos 10:3.) Tal uso sagrado de la sangre también recordaba a los israelitas que esta representa la vida y que la vida pertenece a Dios.

El que la sangre tuviera que derramarse al pie o base del altar y ponerse sobre los cuernos del mismo ilustra el poder legal que tenía a la vista de Dios, pues Él la aceptaba para fines expiatorios. La expiación tenía su base o fundamento en la sangre, y la fuerza (representada por los cuernos) del sacrificio radicaba también en la sangre. (Le 9:9; Hebreos 9:22; 1Co 1:18.)

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Las ofrendas quemadas

Pueden consistir en un toro joven, un carnero, un macho cabrío o una paloma, o en una tórtola, dependiendo de los medios económicos del que hace la ofrenda.

La víctima se debe cortar en pedazos y, a excepción de la piel, se debe quemar por completo sobre el altar.

En caso de una tórtola o una paloma, hay que cortarle la cabeza de una uñada, pero sin separarla por completo, y hay que quitarle el buche y las plumas (1:1-17; 6:8-13; 5:8).

El sacrificio de comunión image

Puede ser un macho o una hembra de la vacada o de los rebaños.

Solo se consumirán sobre el altar sus partes grasas, mientras que cierta porción le tocará al sacerdote y el resto lo comerá quien hace la ofrenda.

Se llama sacrificio de comunión, porque por medio de él el que hace la ofrenda comparte una comida o tiene comunión, por decirlo así, con Jehová y con el sacerdote (3:1-17; 7:11-36).

Una ofrenda por el pecado

Cuando se cometen pecados involuntarios o por equivocación. El tipo de animal que se ofrece depende de por quién se esté expiando el pecado… si por el sacerdote, el pueblo en conjunto, un principal o una persona común. A diferencia de las ofrendas quemadas y de comunión, que se ofrecían voluntariamente a favor de individuos, la ofrenda por el pecado es obligatoria (Levítico 4:1-35; 6:24-30).

Ofrendas por la culpa

Para cubrir culpas personales por infidelidad, engaño o robo. En algunos casos la culpa requiere confesión y un sacrificio según los medios de la persona. En otros se requieren una compensación equivalente a la pérdida más el 20% y el sacrificio de un carnero. (Levítico 5:1–6:7; 7:1-7, 26, 27; 3:17).

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Santo a Jehová

Animales y productos agrícolas

Los primogénitos machos del ganado vacuno, lanar y cabrío se consideraban santos para Jehová, y no tenían que redimirse. Debían sacrificarse, y una porción se destinaba a los sacerdotes, quienes estaban santificados. (Números 18:17-19.)

Los primeros frutos y el diezmo eran santos, y también lo eran todos los sacrificios y todas las dádivas santificadas para el servicio del santuario. (Éxodo 28:38.)

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Uso sagrado de las cosas para Dios

Todas las cosas santas para Jehová eran sagradas, y no se podían considerar a la ligera o usarse de una manera común o profana.

Un ejemplo de ello es la ley concerniente al diezmo. Si un hombre apartaba el diezmo de su cosecha de trigo, y luego él u otro de su casa tomaba sin querer algo de ello para uso doméstico, como pudiera ser para cocinar, esa persona era culpable de violar la ley de Dios con respecto a las cosas santas.

La Ley requería que hiciera compensación al santuario de una cantidad igual más el 20%, y además tenía que ofrecer como sacrificio un carnero sano del rebaño. De esta manera se generaba un gran respeto por las cosas santas que pertenecían a Jehová. (Le 5:14-16.)

semola trigo

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