Preguntas sobre su muerte

Porqué su muerte

Cuando Jehová Dios dio la Ley a los israelitas, ellos se comprometieron a acatarla. (Éx 24:3.) Sin embargo, por ser descendientes del pecador Adán, no pudieron hacerlo a la perfección. Como consecuencia, quedaron bajo la maldición de la Ley.

Para eliminar esta maldición especial que pendía sobre ellos, Jesús tenía que ser colgado en un madero como un criminal maldito.

“Todos los que dependen de obras de ley están bajo maldición; porque está escrito: ‘Maldito es todo el que no continúa en todas las cosas escritas en el rollo de la Ley a fin de hacerlas’ […]. Cristo, por compra, nos libró de la maldición de la Ley, llegando a ser una maldición en lugar de nosotros, porque está escrito: ‘Maldito es todo aquel que es colgado en un madero’”. (Gál 3:10-13.)

Por qué en un maderoNueva imagen (18)

Jesucristo fue colgado vivo, clavado a un madero, por orden del gobierno romano de Palestina. (Jn 20:25, 27.)

El apóstol Pablo explica que el modo de morir Jesús era de gran importancia para los judíos, pues “Cristo, por compra, nos libró de la maldición de la Ley, llegando a ser una maldición en lugar de nosotros, porque está escrito: ‘Maldito es todo aquel que es colgado en un madero’”. (Gál 3:13)

Qué logró su muerte

El no guardar el pacto de la Ley trajo una invocación de mal sobre toda la nación de Israel, incluso sobre aquellos que trataban de observar sus estipulaciones concienzudamente, aunque de manera imperfecta.

El apóstol Pablo muestra que por este motivo Cristo Jesús murió en un madero de tormento. (Gál 3:10-13.) Por lo tanto, aunque Jesús observó perfectamente la Ley, tomó sobre sí la maldición que descansaba sobre todos aquellos que estaban bajo la invocación de mal de la Ley.

Deuteronomio 21:23 declara: “Porque cosa maldita [literalmente, “invocación de mal”] de Dios es el que ha sido colgado [en un madero]”. Jesús llegó a ser efectivamente “una maldición” al ser clavado en un madero como criminal, sentenciado injustamente por el tribunal sacerdotal judío.

Más tarde, cuando Jesús presentó el valor de su sacrificio en los cielos, Dios anuló la Ley. Al aceptar este sacrificio, Dios clavó en sentido figurado la Ley al madero de tormento, y de este modo se eliminó legalmente la maldición o invocación de mal que la acompañaba. (Col 2:14.)

Por qué en Jerusalén

Jesús sigue su viaje hacia Jerusalén, porque, como explica, “no es admisible que un profeta sea destruido fuera de Jerusalén”.

Jerusalén es la ciudad capital, donde está el tribunal superior de 71 miembros del Sanedrín, y donde se ofrecen como sacrificios animales. Por lo tanto, sería inadmisible que al “Cordero de Dios” se le diera muerte en un lugar que no fuera Jerusalén.

Un magnicidioNueva imagen (205)

Aunque a lo largo de la historia se han cometido atrocidades y genocidios, el asesinato de Jesús, si bien cumplía profecía bíblica, fue un magnicidio.

Jesús era el Hijo de Dios, y eso significaba un atentado al propio Todopoderoso y su soberanía, además de un desprecio flagrante a su propósito para los hombres de buena voluntad.

Jesús había hecho milagros, ayudado a las personas, era la personificación del amor, predicador de un mensaje de esperanza. El hombre más grande de la historia.

La repercusión de la detención tan vil, del infame juicio y del crimen inmoral ha llegado hasta nuestros días, como el suceso más transcendental de la historia humana.

Entierro antes de la puesta del Sol

Durante la Preparación, el pueblo hacía las comidas del día siguiente, o sea, el sábado, y terminaba cualquier otro trabajo urgente que no pudiera esperar hasta después del sábado. (Éx 20:10.)

La Ley estipulaba que el cuerpo de un hombre que hubiera sido ejecutado y fijado en un madero “no debería quedarse toda la noche en el madero”. (Dt 21:22, 23; Jos 8:29; 10:26, 27.)

Puesto que Jesús y los que habían sido fijados con él aún estaban en el madero la tarde de la Preparación, era importante para los judíos apresurar su muerte con el fin de que pudiera enterrárseles antes de la puesta del Sol, máxime cuando el nuevo día que empezaba después de la puesta del Sol no solo era un sábado normal (el séptimo día de la semana), sino un sábado “grande”, por coincidir con el 15 de Nisán. (Le 23:5-7; Jn 19:31, 42; Mr 15:42, 43; Lu 23:54.)

Josefo citó un decreto de César Augusto que decía que a los judíos “no se los obligará a comparecer ante los tribunales el día sábado ni el día precedente desde las nueve horas”, lo que indica que empezaban a prepararse para el sábado a la hora nona del viernes.

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Entierro

En la ejecución también está presente José de la ciudad de Arimatea, miembro estimable del Sanedrín. Él rehusó votar a favor de la acción injusta del tribunal supremo contra Jesús. José es en realidad discípulo de Jesús, aunque ha temido identificarse como tal. Pero ahora cobra ánimo y va a Pilato para pedirle el cuerpo de Jesús. Pilato manda llamar al oficial del ejército encargado, y después que este confirma que Jesús está muerto, Pilato hace que le entreguen el cadáver a José.

Cómo se preparaban y enterraban

José toma el cadáver y lo envuelve en lino limpio y fino como preparación para el entierro. Nicodemo, otro miembro del Sanedrín, ayuda a José. Nicodemo tampoco ha confesado su fe en Jesús, porque teme perder su posición. Pero ahora trae un rollo que contiene unos 33 kilogramos de mirra y áloes costosos. Envuelven el cuerpo de Jesús con vendas que contienen estas especias, como acostumbran los judíos preparar los cadáveres para el entierro.

Entonces el cadáver se coloca en la nueva tumba conmemorativa de José, una tumba labrada en la roca en el huerto cercano. Finalmente se cierra la tumba mediante hacer rodar una piedra grande para que cubra la entrada. Para terminar el entierro antes del sábado, la preparación del cuerpo es apresurada. Por eso María Magdalena y María la madre de Santiago el Menos, que quizás han estado ayudando a efectuar la preparación, van de prisa a su hogar para preparar más especias y aceites perfumados. Lo que se proponen es untar más con estos el cadáver de Jesús, después del sábado, para conservarlo por más tiempo.

Prendas funerarias

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Mujeres con el cadáver

Después del entierro de Jesús, María Magdalena y otras mujeres fueron a preparar especias y aceite perfumado antes del anochecer, cuando comenzaba el sábado. Luego, al terminar el sábado y despuntar el alba, en el primer día de la semana, María y las otras mujeres llevaron el aceite perfumado a la tumba. (Mt 28:1; Mr 15:47; 16:1, 2; Lu 23:55, 56; 24:1.

Las mujeres que fueron a la tumba de Jesús al tercer día para untar su cuerpo con especias puede que lo hicieran debido a la prisa con que se enterró a Jesús, y por tanto con el objeto de efectuar un trabajo más completo a fin de que el cuerpo se conservase durante un período más largo. (Mr 16:1; Lu 23:55, 56.)

Stau-rósJesus y ultimas horas (63)

Las Escrituras usan el sustantivo griego stau·rós veintisiete veces, y los verbos stau·ró·ō, syn·stau·ró·ō (el prefijo syn significa “con”) y a·na·stau·ró·ō (a·ná significa “de nuevo”) cuarenta y seis, cinco y una vez, respectivamente.

También cinco veces la palabra griega xý·lon, que significa “madera”, para referirse al instrumento de suplicio en que se clavó a Jesús.

Stau·rós no transmite ninguna idea de “cruz” hecha de dos maderos ni en la lengua clásica ni en la koiné. Significa solamente un palo, estaca, leño o poste, que podía usarse para una valla, estacada o empalizada.

El New Bible Dictionary de J. Douglas, (edición 1985, pág. 253) dice bajo “cruz”: “La palabra gr[iega] para ‘cruz’ (staurós, verbo stauróo […]) significa, fundamentalmente, una estaca vertical o viga y, posteriormente, un poste utilizado como instrumento de ejecución y castigo”.

Murió en un madero

El hecho de que Lucas, Pedro y Pablo usasen también xý·lon como sinónimo de stau·rós es otra prueba de que a Jesús se le fijó en un poste sin travesaño, puesto que este es el significado de xý·lon en este contexto. (Hch 5:30; 10:39; 13:29; Gál 3:13; 1Pe 2:24.)

Xý·lon también aparece en la Versión de los Setenta griega en Esdras 6:11, donde se habla de un solo madero o viga sobre el que tenía que fijarse a un malhechor.

Cruz o maderoimage

Es perfectamente razonable que un solo hombre, como Simón de Cirene, llevase el madero de tormento, tal como dicen las Escrituras, puesto que si medía unos 15 cm. de diámetro y unos 3,5 m. de largo, probablemente pesaría poco más de 45 Kg. (Mr 15:21.)

Nótese lo que W. E. Vine dice acerca de este asunto: “STAUROS (σταυρός) denota, primariamente, un palo o estaca derecha. Se clavaba en ellas a los malhechores para ejecutarlos.

Tanto el nombre como el verbo stauroō, fijar sobre un palo o una estaca, debieran distinguirse originalmente de la forma eclesiástica de una cruz de dos brazos”.

A continuación este helenista menciona el origen caldeo de la cruz de dos brazos y cómo la cristiandad la adoptó de los paganos del siglo III E.C. como símbolo de Cristo fijado en un madero. (Diccionario Expositivo de Palabras del Nuevo Testamento, 1984, vol. 1, pág. 348.)

Origen de la cruz

Es significativo lo que observa el libro The Cross in Ritual, Architecture, and Art: “Es extraño, pero a la vez un hecho incuestionable, que siglos antes del nacimiento de Cristo y después se ha usado la cruz como símbolo sagrado en tierras ajenas a la influencia de la Iglesia. […] En la representación del Baco griego, el Tamuz tirio, el Bel caldeo y el Odín escandinavo, figuraba el símbolo de la cruz” (de G. S. Tyack, Londres, 1900, pág. 1).

El libro The Non-Christian Cross (de J. D. Parsons, Londres, 1896, págs. 23, 24) añade: “No hay ni una sola frase en ninguno de los numerosos escritos que integran el Nuevo Testamento que en el griego original indique, siquiera de manera indirecta, que el staurós que se utilizó en el caso de Jesús fuera en absoluto diferente del común, y mucho menos que consistiera en dos leños clavados en forma de cruz en vez de uno solo. […]

No es pequeño desatino de nuestros maestros traducir la palabra staurós por ‘cruz’ cuando vierten a nuestra lengua vernácula los documentos griegos de la Iglesia, y respaldar esa traducción con la inclusión de ‘cruz’ en nuestros léxicos entre las acepciones de staurós, sin explicar que ese de ningún modo era el significado original del vocablo en los días de los apóstoles, que no adquirió ese significado fundamental hasta mucho después y que si llegó a adoptarlo, se debió exclusivamente a que por una u otra razón se asumió que el staurós en el que se ejecutó a Jesús tenía esa determinada forma, pese a no tener la más mínima prueba de ello

Después de su resurrección

AL tercer día de haber muerto Cristo, varias discípulas suyas fueron a la tumba y la hallaron abierta. Alguien había retirado la piedra que tapaba la entrada, y la tumba estaba vacía.

Entonces aparecieron dos ángeles (Marcos 16:6; Mateo 28:10)

El resucitado Jesús se aparece cinco veces a varios de sus discípulos durante ese domingo.

Durante los siguientes 40 días apareció en diversas ocasiones.

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Ascensión al cielo

En el Monte de los Olivos (40 días después de su resurrección).

Mientras todavía están mirando, Jesús empieza a subir hacia el cielo, y entonces una nube lo oculta de la vista de ellos. Después de desmaterializar su cuerpo carnal, asciende al cielo como persona celestial.

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