Roma

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Imperio romano

El imperio romano dividió su territorio conquistado en ‘Provincias’; el territorio que tenía dominio un gobernador recibió el nombre de “provincia.

Estaban gobernadas directamente por el emperador y administradas por un gobernador o, si eran grandes, por un comandante militar llamado legado. En estas provincias estaban apostadas legiones.

Tras el destierro de Arquelao (Mt 2:22), hijo de Herodes el Grande, Judea quedó bajo el dominio de los gobernadores romanos. El gobernador de la provincia debía rendir cuentas, hasta cierto grado, al legado de la provincia de Siria, de mayor extensión que la de Judea.

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Vida en la ciudad de Roma

Roma acogía un sinfín de culturas, razas, idiomas y supersticiones. A través de un sistema vial mantenido con esmero recibía viajeros y productos de todos los rincones del imperio. Al vecino puerto de Ostia arribaban multitud de barcos que recorrían las rutas comerciales y volvían cargados de alimentos y suntuosos artículos para la urbe.

En los días de Cristo, ya contaba con más de un millón de habitantes. Probablemente la mitad vivía en esclavitud, fuera por una condena judicial, por haber sido vendidos o abandonados por sus padres, o por haber caído prisioneros en alguna campaña de las legiones. Entre estos últimos había judíos traídos por el general Pompeyo tras la toma de Jerusalén en el año 63 antes de nuestra era.

La población libre era en su mayoría gente pobre que habitaba en atestados edificios de varias plantas y dependía de los subsidios del gobierno. Con todo, los emperadores se habían encargado de dotar a la metrópoli de algunos de los monumentos más destacados de toda la historia. Entre ellos figuraban teatros y grandes estadios que ofrecían al populacho representaciones dramáticas, luchas de gladiadores, carreras de carros y otros muchos espectáculos gratuitos.

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Acueductos romanos

Los romanos eran muy conscientes de la importancia que tenía un suministro de agua potable para sus ciudades. Por ejemplo: según una fuente de información, a la antigua Roma la abastecían once acueductos principales, que suministraban diariamente unos 318 millones de litros de aimagegua.

Una gran porción de la ruta que seguían estos acueductos era por medio de túneles que atravesaban colinas y montañas. Los romanos eran muy diestros en construir estos túneles de tal modo que tuvieran suficiente pendiente para que el agua fluyera. También construyeron conductos de ventilación para evitar burbujas obturadoras y permitir la inspección y el mantenimiento.

Herodes, y más tarde Pilato, construyeron un acueducto y viaducto para abastecer de agua la ciudad de Jerusalén.

Religión

La devoción a muchas religiones y sus desenfrenadas orgías dieron paso a que los romanos, tanto la plebe como la clase alta, abandonaran totalmente la virtud y la rectitud.

Roma estaba llena de templos y lugares ‘sagrados’ dedicados a dioses.

En especial sobresalía el culto al emperador deificado. Este culto se practicaba sobre todo en las provincias, donde se edificaban templos en los que se le ofrecían sacrificios al igual que a un dios.

Este culto desempeñó un papel importante en la persecución de los cristianos, con respecto a quienes este escritor dice: “El que rehusaran adorar al Genius, o espíritu custodio del emperador, se interpretaba como un acto impío y traidor.

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Emperador Cesar Augusto

En el año 31 a. E.C., trece años después del asesinato de Julio César, tío abuelo, Octavio se convirtió en el gobernante del Imperio romano. Después de la muerte de Lépido, en el año 12 a. E.C., adoptó el título de pontifex maximus.

En el año 2 a. E.C. salió “un decreto de César Augusto de que se inscribiera toda la tierra habitada […]”. (Lu 2:1, 3.) Gracias a este decreto se cumplió la profecía bíblica de que Jesús nacería en Belén. (Da 11:20; Miqueas 5:2.) image

Si se exceptúa la recaudación de impuestos, el reclutamiento militar, el nombramiento de gobernadores en algunas provincias y la ejecución de la pena de muerte, Augusto intervino muy poco en el gobierno local.

Su política, conservada después de su muerte, otorgó al Sanedrín judío amplios poderes. (Juan 18:31.) Esta indulgencia imperial restó motivos que indujesen a la rebelión.

Augusto murió el 17 de agosto del año 14 E.C.

Los romanos se anexionan Judea

En Judea había luchas internas propiciadas por ambiciones egoístas y empeoradas por facciones religiosas rivales, como los saduceos, los fariseos o los celotes.

Una violenta disputa entre Aristóbulo II y su hermano Hircano resultó en que se llamara a Roma para que arbitrara esta querella.

En el año 63 a. E.C. las fuerzas romanas bajo el general Pompeyo asediaron Jerusalén durante tres meses, a fin de entrar en la ciudad y resolver la disputa. Según los registros históricos, murieron 12.000 judíos, muchos de ellos a manos de sus compañeros israelitas. En esa fecha Roma se anexa a Judea como provincia romana.

Se nombró gobernador romano de Judea a Antípatro II, un idumeo, y se dejó a un macabeo como sumo sacerdote y etnarca de Jerusalén.

Posteriormente Roma nombró rey de Judea al hijo de Antípatro, Herodes el Grande, pero este no consiguió el control de Jerusalén hasta el año 37 ó 36 a. E.C., fecha a partir de la cual empezó su gobierno efectivo.

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Roma interviene

La guerra contra los gobernantes seléucidas no había terminado. Los judíos solicitaroimagen ayuda a Roma, de modo que sobre el año 160 a. E.C. una nueva potencia se presentó en el escenario de Jerusalén. (1 Macabeos 8:17, 18.)

De este modo Jerusalén cayó bajo la influencia del Imperio romano en expansión. Cerca de 142 a. E.C., Simón Macabeo pudo hacer de Jerusalén la capital de una región aparentemente libre de sumisión o vasallaje a una nación gentil.

Aristóbulo I, sumo sacerdote de Jerusalén, incluso asumió el título de rey en el año 104 a. E.C., aunque no era de la línea de David.

Una violenta disputa entre Aristóbulo II y su hermano Hircano resultó en que se llamara a Roma para que arbitrara esta querella.

Según los registros históricos, murieron 12.000 judíos, muchos de ellos a manos de sus compañeros israelitas.

General Pompeyoimage

El general Pompeyo, y después de un sitio de tres meses, tomó Jerusalén en 63 a. E.C. y anexionó Judea al imperio.

Roma nombró rey de los judíos a Herodes el Grande aproximadamente en 39 a. E.C., y unos tres años más tarde este rey consiguió aplastar la gobernación asmonea.

Poco antes de la muerte de Herodes, en el año 2 a. E.C., Jesús nació como “una gloria de tu pueblo Israel”. (Lu 2:32.)

Pompeyo profanó el Templo

El romano no fue admitido en la ciudad y entonces los legionarios de Pompeyo cayeron sobre Jerusalén. Ante el peligro, las puertas fueron abiertas, pero hubo una resistencia en la zona fortificada del templo, cuyo sitio duró tres meses.

No se produjo destrucción ni saqueo del templo, pero Pompeyo entró hasta el sancta sanctorum, lo que fue considerado un sacrilegio por parte de los judíos.

La ciudad pasó a rendir tributo a Roma, Hircano volvió a ejercer como sumo sacerdote y Aristóbulo fue llevado a Roma, donde en 61 a.E.C. tuvo que desfilar como prisionero en el triunfo de Pompeyo.

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Jerusalén a manos de Roma

En el relato de Josefo sobre la conquista de Pompeyo se menciona por primera vez el puente que cruzaba el valle de Tiropeón. Servía para unir las mitades oriental y occidental de la ciudad y permitía que los que estaban en la mitad occidental tuvieran acceso directo al recinto del templo.

En este tiempo se nombró gobernador romano de Judea a Antípatro II, un idumeo, y se dejó a un macabeo como sumo sacerdote y etnarca de Jerusalén.

Posteriormente Roma nombró rey de Judea al hijo de Antípatro, Herodes el Grande, pero este no consiguió el control de Jerusalén hasta el año 37 ó 36 a. E.C., fecha a partir de la cual empezó su gobierno efectivo.

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Los romanos en Judea

Cesárea era la sede de la administración política y militar de la provincia romana de Judea.

El gobernador comandaba las tropas de caballería (de 500 a 1.000 jinetes) y de infantería (cinco cohortes, o divisiones, de entre 500 y 1.000 efectivos cada una). Por lo general, los reclutas procedían de provincias y no tenían la ciudadanía romana.

Aunque la mayoría de los batallones estaban en Cesárea, por toda Judea habíaimage destacamentos.

Jerusalén contaba con una cohorte permanente, ubicada en la Fortaleza Antonia, que patrullaba el monte del Templo y la ciudad. En previsión de disturbios, recibía refuerzos durante las fiestas judías.

Los romanos solo intervenían en los asuntos judíos cuando su propia soberanía e intereses lo exigían.

De igual modo, parece que se reservaban el derecho de ejecutar la pena capital, como se evidenció en el caso del juicio de Jesús (Juan 18:31).

Situación con el imperio

Los emperadores romanos no impusieron su culto, más bien mantuvieron los privilegios de los judíos. Aun así, se produjeron distintos choques con la sensibilidad religiosa de los judíos, imposibles de evitar, dada la total divergencia de las dos mentalidades.

El antagonismo se manifestaba también en los valores culturales y en la forma de entender la vida: el desprecio por el trabajo manual, tan arraigado en la tradición judía; la afición de griegos y romanos a los espectáculos, gimnasios y baños; su admiración por el cuerpo humano, etc.

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Los emperadores y los judíos

La actitud de Calígula (37-41 d. C.) fue totalmente opuesta, pues al poco tiempo de comenzar su reinado exigió que se le reconociera como dios en sentido estricto. Se produjeron distintos incidentes, y Calígula ordenó que el Templo de Jerusalén se convirtiera en un Templo a su persona, y se colocara una estatua suya en el Santo de los Santos. Algo así era totalmente inaceptable para la fe judía.

El asesinato de Calígula acabó con el problema, pero puede que muchos judíos comenzaran a pensar que su situación era tan débil que el capricho de un emperador podía poner en peligro su fe, y que el único camino posible para asegurarse la libertad religiosa era reconquistar su independencia política.

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Autoridad romana en Judea

La autoridad imperial de Roma sobre Israel durante el siglo I E.C. estaba distribuida entre los gobernantes de distrito y los gobernadores o procuradores.

La Biblia menciona;

Gobernantes de distrito

  • Filipo
  • Lisanias
  • Herodes Antipas (Lucas 3:1)

Los gobernadores

  • Poncio Pilato
  • Félix
  • Festo (Hechos 23:26; 24:27)

Los reyes

  • Agripa I
  • Agripa II (Hechos 12:1; 25:13.)

Sucesión del poder en Judea

63 a.E.C.

Pompeyo toma Jerusalén aprovechando la guerra entre los dos hermanos Hircano y Aristóbulo. Pone fin al reino independiente de los Hasmoneos e implanta la tutela romana.

37 a.E.C.

Tras varias guerras civiles, los romanos nombran a Herodes rey de casi todo el territorio de Israel. Será un rey marioneta al servicio de Roma. Herodes era hijo de Antípatro, el primer ministro de Hircano II, último rey hasmoneo.

4 a.E.C.

Muere Herodes y reparte su reino entre tres de sus hijos. A Arquelao le corresponde Judea y Samaría, a Antipas la Galilea y la Perea, y a Filipo la zona del Golán.

6 E.C.

Los romanos deponen a Arquelao y deciden gobernar directamente la Judea y la Samaría mediante un gobernador romano que reside en Cesarea del Mar.

Oficial del ejército romano

El Tribuno romano era el soldado de mayor rango. Este comandante militar estaba investido de gran autoridad: nombraba y asignaba a los centuriones, presidía en los tribunales militares y podía dictar la pena capital. Además, un cuerpo de servidores le atendían como ayudantes.

El senado y otro personal civil o militar eran los principales responsables de su nombramiento. Para ser tribuno por lo general se requerían diez años en la infantería o cinco en la caballería.

En la celebración del cumpleaños de Herodes había comandantes militares entre los invitados de honor para quienes bailó Salomé. En presencia de tan distinguidos invitados, Herodes se sintió obligado a cumplir su juramento, por lo que ordenó que decapitasen a Juan el Bautista. (Marcos 6:21-26.) Un comandante militar acompañó a los soldados que arrestaron a Jesús. (Juan 18:12.)

Hacia el año 56 E.C., Claudio Lisias, comandante militar de la guarnición de Jerusalén, rescató a Pablo tanto de la chusma callejera como del Sanedrín amotinado, y escribió una carta de explicación al gobernador Félix cuando se trasladó a Pablo en secreto a Cesarea. (Hechos 21:30–24:22.)

Estaban presentes varios comandantes militares durante la comparecencia de Pablo ante Herodes Agripa II. (Hechos 25:23.)

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