‘Salario’

La palabra española salario se deriva del vocablo latino ‘salarium’, que aludía a la asignación de sal que se entregaba a los soldados romanos para complementar su sueldo.

En aquel entonces, los obreros trabajaban arduamente doce horas al día, seis días a la semana, y, en general, ganaban tan solo un denario por toda la jornada (Mateo 20:2-10)

En tiempos de Jesús, un pan hecho con cuatro tazas de harina de trigo venía a costar lo que se ganaba en una hora de trabajo, según comenta cierto erudito. Otro señala que un vaso de vino de buena calidad se compraba con el salario correspondiente a dos horas. Estos detalles revelan que la gente de aquella época tenía que afanarse de sol a sol para seguir viviendo.

La ley de Dios dada a Israel requería que se pagase a los jornaleros al final de la jornada de trabajo (Levítico 19:13; Deuteronomio 24:14, 15)

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